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Consejos a un grupo inglés[1]

 

 

7 de marzo de 1936

 

 

 

Estimados camaradas:

 

Les agradezco las cartas y documentos. No les res­pondí antes por razones de salud. Ahora pasaré a sub­sanar mi negligencia.

Me pedís que colabore en el periódico que publica­réis próximamente. Pero, desgraciadamente, no conozco las bases programáticas y la bandera política de vuestro periódico. Por otra parte, la lectura de vuestras cartas y documentos me hace temer que las diferencias que provocaron vuestra ruptura con nuestra organiza­ción han aumentado en lugar de disminuir. Si esta impresión mía resulta incorrecta, tanto mejor. Consi­dero necesario expresar mi opinión con toda claridad.

1. Vuestra escisión de hace algunos años se debió a que considerásteis nuestra orientación hacia el ILP como "oportunista". Estábais a favor de una organiza­ción independiente. Sin embargo, vuestro grupo ingre­só después al Partido Laborista, lo cual produjo una nueva escisión en vuestras filas.

Para nosotros, el problema de entrar en el ILP o en el Partido Laborista no fue ni es una cuestión de princi­pios, sino de oportunidad concreta. Vuestra propia con­ducta demuestra la falsedad de los fundamentos por los cuales rompisteis con nosotros. Vuestras cartas y documentos no me permiten concluir que comprendéis el gran error que cometisteis al romper con la única or­ganización marxista internacional

2. No resulta claro cuáles son las ideas y métodos reivindicados en vuestra actividad en el Partido Labo­rista. Nuestro grupo en el ILP lucha abiertamente por las ideas y métodos del bolchevismo y la Cuarta Inter­nacional. No exageraré los resultados, ni negaré que se han cometido errores tácticos. Pero el Grupo Marxista es el único que en Inglaterra defiende abiertamente a la Cuarta Internacional[2]. Y para nosotros el futuro del proletariado mundial esta ligado a la Cuarta Internacional.

En cambio, vuestro grupo aparece tan sólo como ala izquierda del Partido Laborista, es decir, como una co­rriente vagamente centrista. Habéis reclutado pocos elementos nuevos. Por supuesto, esto resulta difícil para un grupo que carece de programa y de bandera política. Es cierto que muchos de vuestros camaradas ocupan puestos en el Partido Laborista y en los sindi­catos, pero este hecho carece de importancia revolu­cionaria en tanto dichos camaradas no representan un programa concreto y han sido nombrados en virtud de su actividad individual. La experiencia histórica enseña que éste es el camino más corto hacia la asimilación en la burocracia reformista.

3. Ante mi pregunta, respondéis que sois partida­rios de la Cuarta Internacional por principio, pero que os parece imposible hacer propaganda en favor de la misma en el seno del Partido Laborista. Nos resulta difícil comprender este punto de vista, y ni qué hablar de aprobarlo. Las burocracias del Partido Laborista y de la central sindical no son sino la policía política del capital en el seno del movimiento obrero. Los revolu­cionarios que sólo hacen lo que la policía les permite, no son revolucionarios.

Evidentemente, al combatir a los canallas corrom­pidos que dirigen al Partido Laborista, es necesario conducirse con prudencia y previsión. Eso atañe a la técnica del trabajo revolucionario, no a su contenido. Vosotros debéis resolver cómo hacer propaganda por la Cuarta Internacional en el Partido Laborista. Quien renuncie a esta propaganda, capítula directamente ante la Segunda Internacional.

4. Ante mi pregunta de si la experiencia demostró que los bolcheviques-leninistas hicieron bien en tra­bajar en el ILP, o bien deberían haber trabajado en el Partido Laborista, respondéis que, aunque las posibilidades en el ILP están agotadas, no es de desear que el Grupo Marxista se oriente hacia el Partido Laborista. ¿Por qué? No porque no se pueda trabajar en el Partido Laborista, sino porque el Grupo Marxista es dema­siado... bajo (infame, vil) como para pertenecer al Par­tido Laborista. Allí os propasáis. Creéis que el Partido Laborista, dirigido por astutos arribistas, traidores y chovinistas es demasiado bueno para los bolcheviques-leninistas, y que vuestro grupo tiene, por así decirlo, la misión de defender al Partido Laborista de la infiltra­ción del Grupo Marxista.

Si así fuera, ¿cuál sería el objeto de mi colaboración con vuestro periódico, próximo a aparecer?

5. Para demostrar la "vileza" del Grupo Marxista mencionáis su conducta en la campaña electoral. No me sorprende que el señor Attlee, Clynes y compañía digan, "No podemos recibir a estas personas, porque nos han boicoteado."[3] Sin embargo, el hecho de que vosotros otorguéis primacía a esta cuestión puramente táctica por encima de todos los demás problemas, revela una mentalidad que me parece sumamente pe­ligrosa. La consigna de boicot fue un error táctico deri­vado, sin embargo, de premisas revolucionarias; al otorgar un peso indebido a este error, vosotros come­téis otro que deriva de premisas oportunistas.

6. Independientemente de los aspectos formales, los partidarios de la Cuarta Internacional pertenecen a una organización internacional cuyos militantes, espar­cidos por el mundo entero, trabajan juntos en estrecha colaboración, criticando y controlándose recíprocamente. Eso les da la seguridad de poder corregir los errores que cometen. En cambio, ¿qué garantías ofrece vuestro grupo, que carece de programa, no está afiliado a ninguna organización internacional y cuya política consiste en adaptarse al ala "izquierda" de la buro­cracia?

Pasemos a las conclusiones claves. Toda mi activi­dad está indisolublemente ligada a las organizaciones que se basan en la Carta Abierta por la Cuarta Internacional. Por lo tanto, sólo podré colaborar con vuestro periódico -y lo haré con gusto- si el mismo toma co­mo programa la Carta Abierta por la Cuarta Internacional. Sin embargo, esta medida, lejos de ser platóni­ca, debe reflejarse en medidas organizativas de tipo nacional e internacional. En otras palabras, vuestro grupo debe reanudar los vínculos internacionales que rompió hace dos años. También debe ligarse al Grupo Marxista para realizar el trabajo revolucionario futuro en estrecha colaboración. Estoy convencido de que un acuerdo fundamentado sobre bases programáticas firmes dará los mejores resultados y estoy dispuesto a colaborar con todas mis fuerzas con vosotros para lle­varlo a cabo.



[1] Consejos a un grupo inglés. De los archivos de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History. Nueva York. Carta a Hugo Dewar.

[2] Marxist Group en el ILP: la principal organización trotskista británica en 1936. Se formó de una escisión de la sección británica de la LCI, cuando la mayoría se negó a entrar al ILP.

[3] Clement Attlee (1883-1967): dirigió al Partido Laborista británico desde 1935 y participó en el gabinete de Winston Churchill en 1940-45. En 1945 el Partido Laborista ganó las elecciones y Attlee detentó el puesto de primer ministro basta 1951.



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