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Síntomas peligrosos en Nueva York[1]

 

 

9 de marzo de 1937

 

 

 

Querido George:

 

La copia de tu carta a Devere Allen (sobre la propuesta de Brockway) llegó después que L.D. [Trotsky] hubo escrito y enviado una declaración sobre lo mismo y dictado la carta adjunta [“Por el traslado a Nueva York”]. A pedido suyo te envío las siguientes observaciones.

Tu respuesta a Brockway es absolutamente inaceptable. L.D. ha criticado la actividad de nuestros camaradas en el Comité, tal como se refleja en su actitud en la cuestión del Nation, en el anteproyecto de estatutos de la comisión investigadora, en el hecho de no haber presentado audazmente una resolución propia y haber aceptado la de Dewey sin la menor crítica, etcétera.[2] Pero la actitud con respecto a Brockway, que se inscribe en el mismo marco, resulta incomparablemente más grave. En los hechos, han entregado a L. D. a las huestes de Brockway atado de pies y manos. ¿Qué otra interpretación puede hacerse de tu carta tan conciliadora?

Tú dices que los nombres que sugiere Brockway (Bauer, Branting, Thomas, Allen), son “excelentes” ¿Excelentes para qué? Aquí no se trata de una comisión investigadora, para la cual estas personas podrían resultar aptas. Se trata de una campaña de maniobra inspirada por los stalinistas, con el fin de llevar el problema a otros cauces y así sabotear la investigar. Brockway no propone que su comisión investigue los fraudes judiciales: propone que un grupo de socialdemócratas se constituya en alto tribunal para juzgar - nada más ni nada menos – “el papel del trotskismo en el movimiento obrero”. ¿Puede haber alguna duda respecto del veredicto de una investigación “imparcial” realizada por estos “buenos” señores? ¿Puede haber alguna duda de que estamos ante una sutil maniobra de la campaña stalinista, tendiente a impedir toda posibilidad de investigar imparcialmente la verdad?

Sin embargo, tu carta no hace la menor mención del verdadero objetivo y la verdadera motivación política de la miserable maniobra de Brockway. Todo lo contrario: tú dices que los nombres que sugiere Brockway (y no cabe duda de que Brockway tiene plena conciencia de a quién eligió y por qué) son “excelentes”; tu afirmación más fuerte es “esperamos que el proyecto de Brockway, si prospera, no impedirá nuestro trabajo que consideramos tan importante...” En lugar de denunciar las motivaciones hipócritas de la maniobra, en lugar de atacar brutal y frontalmente a estos agentes del stalinismo, le dices a Brockway: “Haga usted lo que quiera, nosotros no nos opondremos”. ¿Acaso te abstienes de todo ataque político y de denuncia por temor a enajenar a Thomas? Pero has elegido el camino más seguro para permitir que Thomas siga las huellas Brockway.

A esta altura ya habrás recibido la respuesta de L.D. a Brockway. De todas maneras, adjunto una copia. Verás que tu actitud y la suya son diametralmente opuestas. Su declaración denuncia las no muy impecables trayectorias de estos caballeros y la única motivación posible de su propuesta, sin por ello “ofender” a Thomas ni a Allen. Sólo esta actitud intransigente nos permitirá retener a Thomas como aliado, si es que ello es posible.

En cuanto a la situación de conjunto, L.D. opina lo siguiente: existen muchos síntomas, de los cuales el incidente Brockway es el más grave, de que el comité está embarcado en un rumbo desastroso que, de no variar, culminará en una catástrofe completa. Si seguimos la política de adaptarnos a nuestros “aliados” de la derecha, estamos derrotados de antemano. L. D. considera que, en vista de los síntomas arriba mencionados, nuestros camaradas de dirección deben discutir toda la orientación del trabajo en forma profunda e inmediata. Pide que le comuniques tu opinión y tus decisiones a la mayor brevedad posible.

Comprenderás que en esta carta me limito a transmitir la posición de L. D., tal como él me lo pidió. Sin embargo, todos los camaradas que estamos aquí compartimos su intranquilidad.

 

Con mis mejores saludos,

 

Bernie [L. Trotsky]



[1] Síntomas peligrosos en Nueva York. Del archivo de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History de Nueva York. Carta a George Novack Aquí se refleja la preocupación de Trotsky porque el centro nacional trotskista y los trotskistas del CNDLT tenían una actitud demasiado conciliadora con los socialdemócratas y liberales con quienes trabajaban en la campana para lanzar la comisión investigadora.

[2] Nation: semanario liberal, fuertemente influenciado por los stalinistas a mediados de la década del treinta.



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