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El testimonio de Piatakov es vago en lo que respecta a las circunstancias de tiempo y lugar[1]

 

 

29 de enero de 1937

 

 

 

Las explicaciones que da Moscú sobre el supuesto viaje de Piatakov a Oslo están llenas de mentiras estúpidas. Los organizadores del proceso - no estaban preparados para responder a las preguntas que les planteé: esperaban que yo siguiera detenido durante todo el juicio. Sometamos las respuestas de Moscú a una breve prueba.

1. Piatakov fue a Berlín "alrededor del 10 de diciembre o, en todo caso, en la primera quincena del mes". La falta de precisión revela su mala fe. Al partir de Moscú, Piatakov debió transferir sus deberes a su ayudante por orden especial del comisariado. La orden debe estipular no sólo la fecha, sino también la hora.¿Por qué oculta Moscú la hora exacta?

2. Piatakov fue a Berlín en "misión oficial". Si es así, tanto las autoridades alemanas como los repre­sentantes soviéticos en Berlín deben conocer la fecha y hora exactas de su arribo. Es inconcebible que la prensa alemana dejara pasar la visita sin mencionarla. ¿A qué viene tanta timidez por parte de Moscú, cuando habla de "la primera quincena de diciembre?” ¿Por qué hablan así? Porque los falsarios temen que su calendario no coincida con el mío (mis viajes de vaca­ciones, días de enfermedad, citas con médicos en Oslo, etcétera). ¡Exigimos precisión en las fechas!

3. Se dice que Piatakov se reunió con mi mensajero "en el Tiergarten" de Berlín. (Entre paréntesis: Vladi­mir Romm se encontró conmigo en un callejón oscuro cerca de París; Piatakov se reunió con mi mensajero en un parque berlinés. Tras quemarse los dedos con los hoteles de Copenhague, la GPU prefiere parques remo­tos y callejones oscuros). Para preparar la cita yo debía conocer la fecha del arribo de Piatakov a Berlín, mi mensajero debía conocer la hora en que Piatakov iría al parque. Cómo me informó Piatakov de todo esto: ¿por telegrama? Que diga, entonces, a dónde estaba dirigido el telegrama y cuál era el texto del mismo.

4. Mi mensajero entregó a Piatakov un pasaporte alemán. Pues bien: ¿a nombre de quién estaba el pasa­porte? Moscú no dice nada sobre estas cuestiones deci­sivas. ¡Un silencio por demás elocuente! Pero no resul­tará difícil verificar la lista de alemanes que llegaron a Oslo "en la primera quincena de diciembre".

5. Piatakov fue del aeropuerto al lugar de reunión conmigo en automóvil. Dice que recorrió ese trayecto en media hora. Eso significa que la reunión no tuvo lugar en mi casa en Weksal, ya que se tarda dos horas en llegar allí desde Oslo. Entonces, ¿dónde tuvo lugar la reunión? Yo no conozco el lugar, pero el chofer y Piatakov deben conocerlo. Nada se dijo sobre el asunto. Que la GPU dé la ubicación exacta de la reunión.

6. Se dice que Piatakov llegó a Oslo a las 3:30 de la tarde y que el viaje en automóvil duró media hora. Según uno de los testimonios, conversó conmigo durante dos horas; según otro, durante tres. Piatakov no pudo volar de regreso esa misma noche. Pero en el diciembre noruego es imposible pasar la noche al aire libre. ¿Dónde durmió?

7. El despacho de Moscú no dice cómo evadió Piatakov la estrecha vigilancia de las instituciones soviéticas en el exterior durante tanto tiempo. Ningún funcionario soviético podría desaparecer con éxito, dado que sus movimientos se rigen por reglamentos muy severos.

El diputado Konrad Knudsen realizó una investiga­ción preliminar en Noruega, donde estableció que nin­gún avión extranjero aterrizó en Oslo "en la primera quincena de diciembre". ¿Cómo enfrentar este detalle desagradable? Mi gran temor es que la GPU se apre­sure a ejecutar a Piatakov para impedir que se le hagan preguntas incómodas y para privar a una comisión investigadora internacional de la posibilidad de pedirle explicaciones precisas en el futuro.

Escogí el testimonio de Piatakov por tratarse del ejemplo más sencillo y conspicuo. No será difícil demostrar que las demás confesiones, sobre todo en lo que se refiere a mí, se basan en los mismos subter­fugios y mentiras estúpidas.



[1] La historia de Piatakov es vaga en cuanto a las circunstancias de tiempo y lugar. La verdad (sobre los juicios de Moscú), abril de 1937.



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