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Por la libertad de educación[1]

 

 

10 de julio de 1938

 

 

 

Sinceramente agradezco a los directores de Vida por haberme pedido expresar mi opinión sobre las tareas de los educadores mejicanos. Mi conocimiento de la vida de este país es todavía insuficiente para formular juicios concretos. Pero hay una consideración general que puedo exponer aquí.

En países atrasados, lo cual incluye no sólo a México, sino en cierta medida también a la URSS, la actividad de los maestros no es una simple profesión sino una misión exaltada. La tarea de la educación cultural consiste en despertar y desarrollar la personalidad crítica entre las masas oprimidas y esclavizadas. La condición indispensable para esto es que el mismo educador posea una personalidad desarrollada en un sentido crítico. Una persona que no ha desarrollado serias convicciones no puede ser líder de la gente. Es por esto que un régimen totalitario en todas sus formas en el estado, en el sindicato, en el partido le ocasiona irreparables daños a la cultura y a la educación. Cuando las convicciones son impuestas desde arriba como una orden militar, el educador pierde su individualidad mental y no puede inspirar a niños o adultos respeto o confianza en la profesión que ejerce. Esto pasa actualmente, no sólo en los países fascistas, sino en la URSS. Las bases creadas por la Revolución de Octubre todavía no están -por fortuna- destruidas completamente. Pero el régimen político ya ha asumido definitivamente un carácter totalitario. La burocracia soviética, que ha violentado la revolución, quiere que la gente la considere infalible. Es a los maestros a quienes les ha encomendado la tarea de engañar a la gente, como hacen los sacerdotes. Para acallar la voz de la crítica, han introducido un sistema totalitario en la educación de los sindicatos obreros. Los funcionarios de la policía ponen a los dirigentes sindicales a emprender furiosas campañas de calumnia y represión contra los educadores de mente crítica, acusándoles de ser contrarrevolucionarios, "trotskistas" y "fascistas". Aquellos que no se rinden, son suprimidos por la GPU. Es más, la burocracia soviética intenta extender el mismo sistema al mundo entero. Sus agentes en cada nación buscan establecer el sistema totalitario dentro de los sindicatos de aquellos países. Este es el peligro terrible que amenaza la causa de la revolución y amenaza la cultura, particularmente en los países jóvenes y atrasados, donde la población está demasiado dispuesta, aun tal como es, a doblar la rodilla ante el feudalismo, el clericalismo y el imperialismo.

Mi deseo más ferviente es el de que la educación mejicana no sea sometida a un sistema totalitario en sus sindicatos, con las mentiras, calumnias, represiones y estrangulamiento del pensamiento crítico que éste trae consigo. Solamente una honesta y tenaz lucha ideológica puede asegurar la formación de convicciones serias con raíces firmes. Sólo una educación con estas convicciones es capaz de ganar autoridad indestructible y realizar su gran misión histórica.



[1] Por la libertad de educación: IV Internacional (México), agosto de 1938. Traducido del español para el libro de Trotsky, Problems of Everyday Life (Problemas de la vida cotidiana) (Pathfinder, 1973) por Iain Fraser. Esta era una carta para Vida, el periódico de los profesores de Michoacán, México. IV Internacional era el periódico de la sección mexicana del MFI.



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