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El proceso de los trotskistas de Danzig[1]

 

 

29 de abril de 1937

 

 

 

Doce días antes del proceso de los falsos “trotskistas” en Moscú - Piatakov, Radek y compañía -, los fascistas de Danzig procesaron a un grupo de trotskistas auténticos: el doctor Jakubowski y nueve de sus compañeros.[2] Naturalmente, el gigantesco proceso de Moscú acaparó toda la atención, de modo que el juicio de Danzig pasó inadvertido. La gran prensa mundial no dijo casi nada acerca de cómo la Gestapo eliminó jurídicamente a los revolucionarios. A pesar de eso, vale la pena estudiar el proceso de Danzig, tanto por su interés intrínseco como por la luz que echa o, mejor dicho, la forma espectacular en que desenmascara el proceso de Moscú.

Hace unos días mis amigos me enviaron el ejemplar del periódico fascista Der Danziger Vorposten, que trae la crónica del juicio; asimismo, enviaron diversas ediciones del periódico clandestino de los “trotskistas” de Danzig - llamado Spartakus - y varias proclamas del grupo.

En Der Danziger Vorposten del 9 de diciembre de 1936 leemos lo siguiente: “Gracias a su cuidadosa vigilancia y preparativos, la policía política pudo descubrir hace pocos días a una organización comunista secreta, llamada Spartakus, y arrestar a la mayoría de sus miembros”. Arrestaron a unos sesenta individuos. De acuerdo con la policía, estos criminales trataron de “hacer de su organización el centro de reunión de todos los enemigos del estado. Trabajaron intensamente, publicaron proclamas, difundieron literatura secreta, introducida clandestinamente desde el exterior, recolectaron fondos, etcétera. Inclusive uno de los dirigentes de la organización visitó a Trotsky en Noruega en el verano de este año (1936). Hasta el momento de su arresto, la organización secreta mantuvo una nutrida correspondencia con Trotsky, probablemente a través del correo polaco”.

Basta leer estas breves líneas para encontrar los temas conocidos: tenemos una organización trotskista que es “el centro de reunión de todos los enemigos del estado” (en este caso, el fascista); tenemos que uno de los dirigentes viajó donde Trotsky... lo que nos recuerda el “vuelo” de Piatakov a Oslo; una nutrida correspondencia entre los acusados y Trotsky, quien les envía “instrucciones”... Diríase que el acta de acusación de Vishinski, formulada un mes y medio más tarde, fue confeccionada siguiendo el modelo de Danzig.

De los sesenta arrestados, sólo diez – cuyas edades varían entre los veintitrés y los cincuenta y siete años – llegaron al banquillo. No sabemos que hicieron los nazis con los cincuenta restantes. El doctor Franz Jakubowski, ciudadano alemán, fue sindicado como dirigente de la organización y principal acusado. Los demás son ciudadanos de Danzig. En las actas del juicio leemos que el “dirigente de la pandilla trotskista” dio un breve resumen de su actividad revolucionaria.

En Danzig utilizan la misma terminología que en Moscú: la organización de oposición es siempre una “pandilla”. Jakubowski, de veinticinco años de edad, entró al movimiento marxista en 1930, al comunista en 1932 y al trotskista en 1935. Era íntimo amigo de otro joven marxista, el doctor Siegfried Kissin, de quien dice la acusación que visitó a Trotsky en Oslo.

Según las palabras de la acusación, las proclamas y el periódico de los trotskistas de Danzig “enlodan todo lo que sea alemán y exaltan a la Rusia soviética”.

Al ser arrestado, el doctor Jakubowski estaba en posesión “no sólo de materiales impresos, sino también de dólares norteamericanos y libras esterlinas británicas”. Esta parte de la acusación de la Gestapo parece un modelo en miniatura de las acusaciones de la GPU, con una diferencia: los “trotskistas” de Moscú enlodan todo lo que sea soviético y exaltan el fascismo, mientras que los trotskistas de Danzig hacen exactamente lo contrario. Si Piatakov recibió marcos de firmas alemanas, Jakubowski estaba en posesión de dólares y libras.

El Vorposten del 12 de enero publica una fotografía de la sala del tribunal en momentos en que el fiscal, cuyo nombre no es Vishinski, sino Hoffman, pronuncia su alegato. Dice el periódico que la sala estaba abarrotada de espectadores. Las acusaciones eran: calumnias contra el gobierno, perturbación de la paz, difusión de información falsa, violación de las leyes de prensa y posesión ilegal de armas.

Si es cierto que los trotskistas de Danzig “exaltaron a la Unión Soviética”, evidentemente exceptuaron a la justicia soviética. Pues se le echó en cara a Jakubowski un artículo suyo “donde se compara a la farsa judicial de Moscú con el proceso de los incendiarios del Reichtag”. Esta “asombrosa analogía” suscitó la viva indignación del procurador fiscal (Hoffman, no Vishinski). No se publicaron los alegatos de los acusados. Estos no se retractaron, ni cantaron alabanzas a Hitler, pero sí proclamaron sus posiciones revolucionarias.

Los diez acusados, entre los cuales hay dos mujeres, recibieron un total de trece años de prisión: a Jakubowski - para quien el fiscal había pedido cinco años de trabajos forzados - le corresponden tres años y tres meses. El veredicto del tribunal dice al pasar que “Debe considerarse a la liga trotskista como un grupo comunista. Es cierto que existen diferencias entre los trotskistas y los demás comunistas. Pero dichas diferencias no hacen a su visión del mundo, sino a cuestiones de táctica partidaria”.

Al concluir, el magistrado se lamentó de que el criminal más importante, doctor Kissin, se encontrara en Copenhague y no en el banquillo con los demás acusados. Desde luego que el gobierno de Danzig tuvo la suficiente inteligencia como para no exigir su extradición.

Las publicaciones de la Liga Espartaco poseen un gran interés, porque nos retratan la fisonomía política de la organización. La Gestapo nos dice que los conspiradores recurrieron al “correo polaco” para difundir materiales en los que se insultaba a “todo lo que sea alemán”. En el primer párrafo del manifiesto sobre España, leemos: “los gobiernos fascistas de Alemania y Polonia han proclamado una neutralidad hipócrita en la guerra civil española. En realidad, son los mejores proveedores de armas de los fascistas españoles”.

Una circular que llama a los obreros portuarios a hacer todo lo posible por evitar los envíos de materiales de guerra, lleva la rúbrica “Comunistas Internacionalistas de Alemania, grupo de Danzig (trotskistas)”. Es decir que la Liga Espartaco se considera parte de la organización nacional alemana de los trotskistas, la misma organización que, según Vishinski, ya estaba en alianza con la Gestapo en 1932. La alianza de los trotskistas con la Gestapo se forjó, como es bien sabido, antes de la fundación de la propia Gestapo.

En un manifiesto referido al derrumbe de los viejos partidos obreros, encontramos las siguientes líneas: “Su propia política preparó su caída. Mientras pudieron, siguieron sembrando ilusiones entre sus partidarios, y con ello frenaron la lucha contra los nazis”. Los dirigentes de la Liga Espartaco no siembran ilusiones: “Sabemos que la liquidación del fascismo no es cosa fácil. Para preparar su caída es necesario llevar a cabo una labor dura y peligrosa, larga y persistente... Ayúdennos a construir un nuevo partido comunista, que le proporcione una dirección revolucionaria al proletariado. Ayúdennos a construir la Cuarta Internacional, que conducirá a la revolución mundial hasta la victoria”.

Los fascistas de Danzig tienen una consigna que dice: “Danzig debe convertirse en la fortaleza antibolchevique de la frontera oriental de Alemania”. Si hemos de creer a Vishinski, los trotskistas debían formar parte de la guarnición de esa fortaleza. Sin embargo, éstos se niegan a cumplir el papel asignado. En su periódico leemos: “Nada de colaboración con la burguesía; derrocar al fascismo con el poder armado del proletariado: he aquí la tarea de los antifascistas de Danzig. Organizar a los trabajadores en las empresas industriales, en las oficinas de desocupados y en los campos de trabajos forzados para resistir y combatir activamente al nacionalsocialismo: he aquí el único medio para derrocar al fascismo”.

¿Cuál es la posición de los trotskistas de Danzig con respecto a la defensa de la URSS? “Hitler se ofrece para el papel de super-Wrangel - dice el órgano de la Liga Espartaco - en la cruzada imperialista contra la Unión Soviética...3 Stalin y su burocracia constituyen el mayor peligro para la existencia del poder soviético. En la política interior, el régimen de la burocracia ha suplantado al régimen del proletariado: en la política exterior han sacrificado el apoyo al proletariado en aras de la alianza con la burguesía. Pero hasta ahora no han podido destruir las conquistas sociales más importantes de la Revolución de Octubre. La propiedad privada de los medios de producción sigue abolida en Rusia. Por lo tanto, la defensa de la URSS sigue siendo el deber incondicional del proletariado”. No olvidemos que estas líneas fueron publicadas en territorio de Hitler.

En agosto de 1936, pocos días antes del juicio de Zinoviev y Kamenev, los stalinistas de Danzig le propusieron un frente único a la Liga Espartaco. Pero tan pronto como se iniciaron las negociaciones tuvo lugar el proceso. Al día siguiente, el periódico de los stalinistas de Danzig dijo: “La alianza con la Gestapo no nos sorprende. Después de todo, la confraternidad trotskista de Danzig es, desde hace tiempo, el centro de espionaje y provocación de la Gestapo de Danzig.” Este episodio es un ejemplo en pequeña escala de la corrupción que introduce la GPU en las filas del movimiento obrero en el mundo entero... Los trotskistas de Danzig respondieron despectivamente: “Si hubiéramos mantenido una alianza con la Gestapo, ustedes estarían en la cárcel desde hace tiempo, por negociar con nosotros”.

Y, poco después, ¡¡los militantes de la Liga Espartaco fueron a parar a la cárcel!!

De todas maneras, estos rasgos de semejanza entre los procesos de Danzig y de Moscú no nos impiden ver las diferencias fundamentales. La acusación de Danzig fue, en lo esencial, genuina; el proceso de Moscú fue un fraude del principio al fin. En Danzig se presentaron pruebas materiales irrefutables, encontradas en los allanamientos. Ninguna organización revolucionaria puede existir y funcionar sin un programa y una imprenta. Los trotskistas de Danzig mantenían sus vínculos con las masas mediante un modesto mimeógrafo. En el juicio no se retractaron de sus ideas, ni de sus publicaciones. Reconocieron su solidaridad conmigo, tanto en su prensa como en el tribunal. La palabra “retractación” no aparece una sola vez en las actas del juicio. En el banquillo de Danzig estaban mis auténticos compañeros, no enemigos que se pusieron la máscara de la amistad en cumplimiento de órdenes policiales.

El tribunal mencionó el viaje de Kissin a Oslo. Yo mismo lo mencioné al refutar a Piatakov v su “vuelo”. El hecho es que Kissin sí me visitó, en julio de 1936, cuando estaba en tránsito de Danzig a Dinamarca. La prensa noruega informó de la visita. Mis condiciones de vida excluyen toda posibilidad de visitas clandestinas.

La acusación de que yo envié “instrucciones” a Danzig es ficción pura. Fue Kissin quien me informó sobre la existencia del grupo de Danzig, algunos días antes de mi internamiento. Jamás mantuve correspondencia con ese grupo. Pero, en lo esencial, eso no modifica las cosas. Existe entre nosotros un estrecho vínculo de solidaridad. Como demuestran elocuentemente las publicaciones, los jóvenes dirigentes de la Liga Espartaco pudieron orientarse acerca de cuestiones políticas sin “instrucciones” mías.

El fiscal fascista no acusó a los trotskistas de Danzig de terrorismo, sabotaje, ni espionaje, tampoco pidió sus cabezas. Ello se debe a que el régimen totalitario de Danzig es joven aún, y la opinión pública del propio partido dominante no está preparada todavía para esa clase de medidas. Stalin está cumpliendo el papel de pedagogo del fascismo. La GPU le da lecciones a la Gestapo. Cuando la posición de Hitler se vuelva más difícil, los vishinskis alemanes decapitarán a los obreros revolucionarios, acusados de terrorismo, sabotaje y espionaje. No nos quepa duda de que las semillas de los fraudes de Moscú no caerán en tierra yerma. Pero las semillas sembradas por el grupo Espartaco también darán su fruto cuando llegue el momento.



[1] El proceso de los trotskistas de Danzig. Socialist Appeal, 28 de agosto de 1937. Socialist Appeal era la revista mensual interna de la izquierda del PS, apoyada por los trotskistas cuando entraron al partido en 1936. Se convirtió en órgano oficial del SWP cuando este partido se fundó en enero de 1938.

[2] Franz Jakubowski (n. 1912): nacido en Polonia, se volvió marxista en 1930 y trotskista en 1933. Abandonó sus estudios de abogacía en 1934 y es trasladó a la ciudad libre de Danzig, gobernada por simpatizantes nazis. Formó el grupo Nueva Liga Espartaco, también llamado Comunistas Internacionalistas de Alemania (grupo Danzig) y publicó un periódico llamando a la creación de una nueva internacional. La policía nazi arrestó a unos sesenta militantes del grupo y los acusó de denigrar todo lo que fuera alemán y glorificar a la Unión Soviética. Fue sentenciado a tres años de cárcel. Su tesis doctoral de 1935 apareció en Francia en 1976 bajo el título de Les Superstructures idéologiques dans la conception matérialiste de l’histoire (Etudes et Documentation Internationales).



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