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El papel de Sneevliet[1]

 

 

21 de enero de 1938

 

 

 

Estimado camarada Cannon

 

La situación con Sneevliet, como le escribí a usted tantas veces, no es solamente mala sino desesperada. Sneevliet es un reaccionario conservador sin ninguna perspectiva revolucionaria, En 1933 o1934, cuando consiguió su mandato parlamentario, me dijo: “Trataré de sacar del NAS mil miembros más para el partido y abandonaré esta organización sin esperanzas”. Pero eran solamente palabras. Cuando perdió su mandato agarró de nuevo con ambas manos su puesto de secretario del NAS. Se trata de un problema de empleos para una burocracia liliputense. La política de Sneevliet está totalmente subordinada a la tarea de preservar estos puestos para él y sus más íntimos colaboradores. Su abierta ruptura con nosotros será naturalmente un golpe indiscutible para la Cuarta Internacional (y mortal para su propio partido). Pero no se puede hacer nada.

Es necesario preparar al partido norteamericano. Le envío documentos sobre el caso que, en mi opinión, deberían ser publicados en el Internal Bulletin. Es posible que algunos camaradas norteamericanos, que no pudieron seguir los acontecimientos de los últimos dos años, sospechen que la ruptura fue provocada por actos precipitados o imprudentes del Secretariado Internacional, o míos. Por Dios, ése no es el caso. Puedo decir que el Secretariado Internacional tenía una actitud muy cristiana: cuando Sneevliet les golpeó en una mejilla, ellos le presentaron la otra. Todos nosotros toleramos más o menos esta situación.

Yo le escribí sobre la actitud de Sneevliet en el caso Reiss. Esta fue la causa más importante en la pérdida de este último. Gracias al hecho de que retiramos este asunto de las manos de Sneevliet tenemos una situación mucho más favorable con Barmin y Walter Krivitski y aun con la viuda de Reiss. Pero desde el momento en que la infeliz mujer entró en relaciones directas con nuestros camaradas de París, Sneevliet hizo un escándalo terrible de tal modo que la señora Reiss, quien tenía a Sneevliet en gran estima, preguntó a uno de nuestros camaradas si no estaba borracho.

El hombre no es solamente un oportunista político, sino que está acostumbrado a ser un dictador absoluto en su hormiguero. Interviene en la vida de las otras secciones (lo cual es su derecho) con extrema brutalidad (lo cual es superfluo) pero no tolera la más mínima crítica de las otras secciones o de los miembros de su propio partido. Durante los últimos años, la tendencia reaccionaria de la política europea se acercó totalmente a Sneevliet no solamente con el POUM, sino también con el Buró de Londres. Su objetivo es atracar en la bahía de Fenner Brockway. Nada se puede hacer.

Si su Comité Nacional o usted encuentran necesario verificar nuestra larga experiencia directamente, podrían escribir una carta personal u oficial a Sneevliet pidiéndole explicaciones, etcétera. Por mi parte, no podría menos que aprobar un paso tal ya que tendría una buena influencia educativa, no solamente en la sección norteamericana sino en otras. Como le escribí hace un par de meses, su intervención no puede cambiar prácticamente nada.

Debo repetir de nuevo que es absolutamente necesario dar apoyo moral y un pequeño apoyo financiero al Secretariado Internacional.

 

Atentamente,

 

Old Man [Trotsky]



[1] El papel de Sneevliet. De los archivos personales de James P. Cannon.



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