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El futuro del Comité de Defensa de Trotsky[1]

 

 

14 de octubre de 1937

 

 

 

Estimado camarada Cannon:

 

Desde luego que usted sabrá mejor que nadie qué corresponde hacer con el Comité de Defensa, en vista de su composición y del estado de ánimo de sus integrantes. Pero es una pena disolver semejante organización después de casi un año de existencia. Lo considero un gran fracaso y una consecuencia de la política fundamentalmente errónea de nuestra organización con respecto al comité. Discutí el problema en decenas de ocasiones con distintos camaradas (Novack, Shachtman, etcétera), aquí y también por carta. Insistí en la necesidad de rodear al comité con delegados de grupos obreros, con el fin de crear vínculos entre el movimiento de masas y el comité y, a la vez, de crearnos una palanca para ejercer presión sobre el mismo. Los camaradas Novack, Shachtman y otros declararon concordar plenamente conmigo a este respecto. Analizamos juntos las posibilidades prácticas de realizar este plan. Repetí mi posición a los camaradas que me visitaron antes, durante y después de las audiencias de abril. Cada uno de ellos me respondió amablemente, “sí, sí”. Pero luego, a pesar de mi insistencia, jamás pude obtener información al respecto y sólo supe por casualidad que el camarada Shachtman se oponía. ¿Por qué? No lo sé. Pero, según me informaron el camarada Lankin y muchos más, no se hizo el menor intento por crear un vínculo regular entre los obreros y el comité. Al principio, nuestros camaradas en el comité tenían una actitud de sumisión absoluta hacia los liberales; luego iniciaron un periodo de conflictos personales con La Follette y los demás, sin poseer absolutamente ningún medio para ejercer presión organizada sobre el comité como organismo político.

Conozco muy bien el gran trabajo realizado por el comité, sobre todo por nuestros camaradas dentro de él. El éxito es indudable, pero es un éxito político general, no un avance de la organización partidaria en este terreno. El hecho de que, tras un año de trabajo, se deba disolver el comité es una prueba flagrante de la falta de una política organizativa justa en este terreno. En el futuro se nos presentarán instancias de actividad análogas y considero necesario expresarme al respecto en la forma más clara posible.

No busco un libro sobre la huelga de Pullman que ya conozco, sino algún buen libro que contenga información sobre uno de sus dirigentes: George Sendern (quien ahora se llama George Selders).

La dactilógrafa rusa (de París) que teníamos en vista era una verdadera rusa, perfectamente apta para desempeñar el trabajo en todo sentido. Desgraciadamente, le resulta absolutamente imposible salir de Europa para venir aquí.

No estoy seguro de que el informe sobre la discusión china, en lo que respecta a mi intervención, deba reproducirse en el boletín[2]. Creo que bastaría que los camaradas que se ocupan de la cuestión china leyeran el informe. Pero debe decidir usted, junto con el camarada F., qué uso le darán al informe.

 

Con mis mejores saludos,

 

Tu viejo.



[1] El futuro del Comité de Defensa de Trotsky. Del archivo de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History. Carta a Cannon

[2] Discusión sobre China: 11 de agosto de 1937, apareció en un Boletín interno y actualmente está incluida en la antología Leon Trotsky on China.



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