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Conclusión de una larga experiencia[1]

 

 

21 de enero de 1938

 

 

 

Queridos camaradas:

 

Es posible que mi última carta no fuera lo suficientemente explícita, puesto que insinuaron la idea de que conservo ciertas ilusiones sobre la actitud y los planes del camarada Sneevliet. No, desgraciadamente después de cinco años de experiencia ininterrumpida, no puedo permitirme la más mínima ilusión. El único reproche que podemos hacernos, y del cual no me excluyo, es el mismo que en el caso de Nin: hemos sido demasiado pacientes, demasiado indulgentes y tolerantes con la actitud del camarada Sneevliet. Siempre es difícil, en casos de esta índole, determinar el momento en que es necesario pasar a una lucha abierta. Creo que éste se determiné con la intervención de Sneevliet en el problema español. Su actitud a este respecto fue una traición abierta a los principios más elementales del marxismo revolucionario y a todas nuestras decisiones. Son él y los de su clase quienes, en su propia confusión, han aumentado confianza al POUM y la desconfianza hacia el marxismo revolucionario. El resultado lo conocemos.

Desgraciadamente, en ese mismo momento se realizaban los Juicios de Moscú, los confinamientos, etcétera. Todas nuestras secciones se preocupaban de estos nuevos problemas y la cuestión holandesa seguía prolongándose. El Secretariado Internacional cumplió con su deber. Todo lo que ha escrito sobre y contra Sneevliet, fue y es absolutamente correcto. Precisamente por esa razón, Sneevliet nunca se ha atrevido a responder con argumentos políticos, utilizando en su lugar - y esa es su manera - un lenguaje abusivo que es absolutamente intolerable e injustificable. Sneevliet no tiene el más mínimo interés en el marxismo, en teorías, en una orientación general. Lo que le interesa es el NAS, una diminuta máquina burocrática, un puesto parlamentario. Utiliza la bandera de la Cuarta Internacional, sobre todo, con el fin de proteger su trabajo oportunista en Holanda. Puesto que el NAS depende económicamente del gobierno, Sneevliet ha evadido toda política precisa, es decir marxista, con el fin de no provocar la tempestad del gobierno sobre el NAS. El RSAP no ha sido y no es más que un apéndice político del NAS, que no puede sobrevivir por sí mismo y que ha disminuido en los últimos años de 25.000 a 12.000 miembros y probablemente menos.

En los problemas español y del Frente Popular, sin hablar de la política interna holandesa, Sneevliet ocupa una posición que no es de ninguna manera superior a la de los partidos del Buró de Londres. Más aun: nunca ocultó tener una doble conexión: con el Secretariado Internacional y con el Buró de Londres. Prácticamente rompió relaciones con el primero, creo que hace un año o más. Ha utilizado este tiempo para preparar a su organización en la ruptura definitiva. Siempre rehusó librar una discusión honrada sobre las diferencias y en el problema de Reiss se comportó de una manera absolutamente desleal con la sección rusa, contribuyendo grandemente al trágico desenlace.

En mi opinión, el Secretariado Internacional hizo todo lo posible para facilitar la colaboración y no podemos reprocharle el no haber logrado cambiar la naturaleza de la directiva del RSAP, enteramente oportunista, sindicalista y antimarxista. Esta es la conclusión indiscutible de una larga experiencia. Si propuse que escribieran una vez más una carta a Sneevliet, invitándolo a participar en la conferencia internacional y exigiendo la participación de su partido en las discusiones, no fue porque personalmente tenga la más mínima ilusión, sino porque estoy bajo la impresión de que otras secciones, particularmente las del Nuevo Mundo, no han seguido suficientemente el complicado desarrollo de este problema y de que alguien cree que podrían ser posiblemente los “métodos” incorrectos del Secretariado Internacional y no el oportunismo orgánico de la directiva del RSAP, lo que empujó a Sneevliet a preparar una ruptura con la Cuarta Internacional y su unión eventual al Buró de Londres. (Espero que nadie haya olvidado que Sneevliet luchó obstinadamente contra la resolución de nuestra última Conferencia Internacional sobre el Buró de Londres[2]. Esto no es sorprendente; él sintió que esta resolución lo afectaba.) El 2 de diciembre de 1937, le envié una carta personal a Sneevliet donde hice un último esfuerzo por obtener una respuesta. No ha contestado esta carta. Por lo tanto envío una copia de esta carta a todas las secciones.

Es necesario que el problema holandés tome su lugar en la discusión anterior a la conferencia. En primer lugar es cuestión de analizar la experiencia sindicalista de Sneevliet con el fin de excluir de una vez por todas la posibilidad de políticas análogas en otras secciones. Vemos que aquí y allá juegan con la posibilidad de “sus propios” sindicatos y esta política lleva inevitablemente a la ruina. La Cuarta Internacional no puede permitir esta Política en sus filas sin perecer. Sobre este problema, como sobre muchos otros, la experiencia holandesa nos enseña lo que no se debe hacer.

Envío simultáneamente una carta abierta a la prensa del RSAP y les incluyo una copia,

 

León Trotsky



[1] Conclusión de una larga experiencia. Internal Bulletin, SWP, Nº 5, agosto de 1938. Carta al Secretariado Internacional.

[2] La resolución, El Buró Internacional de Partidos Socialistas Revolucionarios [“Buró de Londres”] y la Cuarta Internacional, se encuentra en escritos 35-36 (segunda edición de Pathfinder).



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