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Una propuesta de Shangai[1]

 

 

18 de marzo de 1939

 

 

 

La propuesta del camarada F me parece correcta si no hay posibilidades de que cambie la situación del camarada C con autorización oficial del gobierno. Una presión “amistosa” de las autoridades chinas podría lograr, posiblemente, los efectos deseados. Pero si eso falla el control gubernamental se hará más firme y de este modo disminuirán sus posibilida­des de abandonar China. Es por eso que propongo preparar simultáneamente dos salidas, a saber:

1) Crear inmediatamente en Nueva York una comisión secreta con el fin de estudiar las posibili­dades de que C parta de China tan pronto como sea posible sin ninguna interferencia oficial; juntar dinero inmediatamente con este propósito, etcétera. 2) Al mismo tiempo, comenzar una campaña de presión “amistosa” hacia las autoridades chinas a través de liberales, radicales y figuras prominentes de nuestro propio movimiento.

Por ejemplo, algunos intelectuales mexicanos de renombre (Diego Rivera, Juan O’Gorman[2] y otros) podrían visitar al embajador chino de aquí y presentar una petición escrita del siguiente tenor:

“Nosotros, los abajo firmantes, y muchos de nuestros amigos, somos sinceros y celosos amigos de la lucha de China por liberarse del imperialismo japonés. Estamos personalmente interesados en la suerte de a quien conocemos como un hombre honesto y un patriota sincero.

”No adherimos al bando stalinista. Pero sí enten­demos las razones de la cooperación entre el gobierno chino y Moscú. Esta cooperación le crea a C una situación muy dificil, haciéndole imposible incluso emprender una lucha pública en favor de China. Nos hemos enterado de esta situación a través de un fidedigno corresponsal extranjero, un sincero amigo de China.

”Permítanos insistir ante las autoridades chinas en el hecho de que si el señor C sale de China puede ser muy útil en una campaña internacional de los ele­mentos de izquierda, especialmente de los trabaja­dores, contra la opresión del imperialismo japonés. La situación militar del Lejano Oriente indica que, con altibajos, la gran lucha durará un largo tiempo, lo que hará necesaria una sistemática e insistente movilización de la opinión pública internacional. En tal campaña, el papel de los elementos independientes de izquierda puede ser muy útil para el pueblo chino. Los partidos comunistas son conocidos como instrumentos de Moscú. Por eso, su influencia es limitada. A C se lo conoce como revolucionario chino independiente. Seguramente, con su asistencia podríamos prestar importantes servicios a esa campaña internacional.

”No deseamos ocultar otra inquietud que nos preo­cupa. En distintos países la GPU moscovita trata de exterminar a aquellos elementos de izquierda que tengan una actitud crítica hacía los métodos del Krem­lin. Sabemos de fuentes autorizadas que el señor C está en la lista negra de la GPU. Con un pretexto u otro puede ser asesinado en territorio chino y luego la GPU trataría de imputar la responsabilidad del crimen a las autoridades chinas. Estamos seguros de que en Estados Unidos la vida del señor C estaría más a salvo de un posible atentado por parte de la GPU.

”Estas son las razones, señor embajador, que nos impulsan a intervenir en este asunto, con la más sincera simpatía hacia vuestro pueblo en su heroica lucha contra la invasión imperialista.”

Una carta análoga, pero no necesariamente idén­tica, debería redactarse en Estados Unidos y ser firmada por personalidades relevantes; lo mismo debería hacerse en Francia e Inglaterra.

Un documento de este tipo sería una advertencia para las autoridades chinas, aunque distaría de ser una garantía segura para la vida de C. No puede perjudicar la situación de C en China, especialmente si no se pierde tiempo y se efectúan los preparativos para la otra versión.

Fraternalmente suyo,

 

V.T O’Brien (Trotsky)



[1] Una propuesta de Shangai. De los archivos personales de Charles Curtiss. Firmado “V.T. O’Brien”. F, un extranjero que vivía en Shangai, propuso una manera de sacar a Chen Tu-siu de China, Chen (1879-1942), al que Trotsky se refiere como “C” fue uno de los fundadores del Partido Comunista Chino y de la Oposición de Izquierda. La policía del Kuomintang lo tuvo preso por su actividad revolucionaria desde 1932 hasta 1937. Con la salud muy quebran­tada, se retiró de la política y se estableció en una aldea cercana a Chungking, donde tenía su sede el gobierno de Chiang Kai-shek. A pesar de ello, los stalinistas lanzaron una campaña de calumnias, acusándolo de ser agente del Ja­pón. F y otros temían que esto fuera una señal de que la GPU preparaba políti­camente su asesinato (León Sedov y Rudolf Klement habían sido asesinados por la GPU el año anterior). La propuestas de F de sacarlo sin ruido de China a algún lugar donde pudiera estar más protegido tendía a evitar el pedido de un permiso legal, que hubiera alertado a las autoridades del Kuomintang de la intención de Chen de abandonar el país. F opinaba que la salida legal era im­posible y que se dificultaría el “otro método” si se golpeaba por ese lado. Trotsky prefería el método legal, siempre que fuera posible, a la vez que simultáneamente “se preparaba la otra versión”. Se hizo imposible comuni­carse con Chen a través de las barrenas militares y se perdió el contacto con él. Mientras tanto, Chen se alejaba del marxismo, y estaba completamente aislado cuando murió en 1942.

[2] Juan O’Gorman: artista revolucionario mexicano.



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