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Una síntesis de la cuestión francesa[1]

 

 

9 de octubre de 1931

 

 

 

Me tomo la libertad de resumir, no nuestras discu­siones sino sus resultados, que pueden aclarar y norma­lizar la vida interna de la Liga.

1. Es evidente que ninguno de nosotros pretende resolver tal o cual problema por medio de acuerdos privados, concertados a espaldas de la Liga, sin el conoci­miento del Comité Ejecutivo o de la conferencia nacio­nal. Nuestra única intención es elaborar una serie de propuestas y sugerencias, como los camaradas de la Li­ga lo hicieron muchas veces con otras secciones nacio­nales, para ayudarlos a superar sus dificultades inter­nas a través de los canales normales de la democracia comunista.

2. Las cuestiones personales (como "los asuntos de negocios", etcétera) tienen que ser liquidadas de una vez por todas. Con este objetivo tenemos que formar una comisión cuya composición garantice una solución rápida y completa. Creo que esto no redunda en inte­rés sólo del camarada R.M. sino de todos los camara­das involucrados. ¿Hay o no acusaciones formales? ¿Son de origen reciente? Que se las presente entonces. Si sólo conciernen a cosas ya conocidas desde hace tiempo, habrá que establecer que no impidieron la colaboración hasta el momento en que surgieron las dife­rencias. Pero como los problemas personales no tienen ni pueden tener nada que ver con las diferencias políticas, la comisión sólo tendrá que determinar, para evitar la presentación de nuevos hechos y acusaciones, que no hay nada en el pasado del camarada R.M., o en las circunstancias actuales, que le impida trabajar en y para la Liga y ocupar los cargos para los que la organi­zación lo designe.

3. En cuanto a la ayuda financiera que proporciona el camarada H. M.[2], hay que considerarla como una cuestión completamente aislada de los problemas políticos y organizativos, producto de la buena voluntad de un camarada determinado. Por supuesto, esta ayuda no le significa ningún derecho adicional, lo que, por otra parte, él nunca reclamó; pero menos aun se la puede utilizar como elemento en contra de él.

4. Puedo declarar con satisfacción que así como el camarada Molinier afirmó que de ninguna manera in­tenta expulsar a nadie del otro grupo, el camarada Na­ville reconoció la utilidad de crear un comité organizativo en el que participe el camarada Molinier, lo que im­plica también su participación en el Comité Ejecutivo.

Nota. Sobra repetir que la composición del Comité Ejecutivo sólo la puede determinar la conferencia nacional, pero aquí se trata de si habrá lucha entre los gru­pos sobre este punto durante los preparativos de la con­ferencia y en la propia conferencia; ahora bien, las de­claraciones de los camaradas Molinier y Naville señalan que no participarán en esa lucha y que, si es necesario, harán todo lo posible para evitar que otros camaradas lo hagan.

5. Dado el papel internacional que desempeña la Li­ga, su conferencia no sólo tendrá una importancia decisiva para la Oposición francesa, sino también una gran influencia en todas las secciones nacionales. Por eso hay que tener ambas consideraciones en cuenta para la preparación de esta conferencia. Hay que organizar for­malmente de antemano a los grupos de las provincias y además publicar los proyectos de resolución con tiempo suficiente para que las secciones nacionales, por lo me­nos las europeas, puedan dar su opinión. Más aún, hay que introducir este procedimiento como regla para todas las secciones nacionales.

6. Con el fin de salvaguardar el funcionamiento normal de la organización, el informe sobre la situación interna lo debe dar el secretario del Comité Ejecutivo, el camarada Naville. Formalmente, no se puede negar el derecho de una minoría del Comité a presentar un se­gundo informe. Pero todos estamos de acuerdo en que este método sería perjudicial para el trabajo futuro de la Liga, para su unidad en la acción. Con el fin de evitar que alrededor de este problema se manifieste cierta desconfianza basada en los acontecimientos pasados, especialmente porque el informe se referirá a esos acontecimientos, es necesario ser muy precavidos y cui­dadosos. Todos estamos de acuerdo, incluido el cama­rada Naville, en que la mejor manera de resolver cualquier dificultad es elaborar el informe por escrito, dis­cutirlo antes con los camaradas del otro grupo en una comisión preparatoria y eliminar, mediante la buena voluntad de ambas partes, todo lo que pudiera empon­zoñar la atmósfera de la conferencia y hacer resurgir los problemas personales, etcétera.

Nota. Además, para beneficio de las demás seccio­nes nacionales, se les puede hacer llegar el informe es­crito, ya sea completo o algunos extractos.

7. Estamos de acuerdo en que sería muy útil garan­tizar la publicación estrictamente regular de La Lutte de Classes, poderosa arma de la Liga y de la organiza­ción internacional. También estamos de acuerdo en for­mar un consejo de redacción de la revista bastante am­plio (de siete a diez camaradas), en el que además de teóricos haya camaradas que reflejen distintos aspectos de la lucha de los trabajadores, incluso obreros. Como ese consejo de redacción, que en sí será una escuela de educación teórica, se podría reunir a lo sumo dos veces por mes, el secretario del consejo de redacción (o un buró de tres miembros) tendrá amplia autoridad en lo que respecta al contenido de la revista.

Naturalmente, el Comité Ejecutivo será el encargado del control general de la revista, así como del semanario.

8. En cuanto a las diferencias políticas o matices re­ferentes al "giro", a la Oposición Unificada[3], etcétera, la discusión puede y debe desarrollarse al máximo, an­tes y durante la conferencia, en base a tesis y contratesis, y rectificaciones, si son necesarias, sobre una u otra cuestión. La eliminación de la discusión de toda consideración personal será un factor importante para la educación revolucionaria[4].



[1] Una síntesis de la cuestión francesa. De los archivos de la Liga Comunista Internacional. Traducido del francés [al inglés] para este volumen [de la edi­ción norteamericana] por Russell Block. Durante el exilio de Trotsky en Turquía, en diversas oportunidades recibió visitas de delegaciones de Francia pare discutir intensamente los problemas que enfrentaba la sección francesa. Una de estas visitas tuvo lugar durante el verano de 1929, cuando se llegó al acuerdo pare la publicación de La Verité (véase Escritos 1929-30). Otra tuvo lugar en el verano de 1930, cuando Naville, Molinier, Trotsky y otros trabajaron sobre la así llamada "paz de Prinkipo", que no pudo originar una colaboración práctica, basada en principios auténticos, entre las diversas tendencias existentes en Francia. En setiembre de 1931, cuando la Liga estaba todavía paralizada por las luchas fraccionales a pesar de que se aproximaba el ya postergado congreso nacional, otra delegación fue a discutir con Trotsky en Prinkipo. Esta vez incluía a Treint, Naville y Molinier. Este documento es la versión de Trotsky de las propuestas que los participantes en la discusión estuvieron de acuerdo en presentar a la conferencia nacional.

[2] H.M. era Henri Molinier (1898-1944): miembro de la sección francesa y hermano de Raymond. Más adelante ayudó mucho a Trotsky para obtener visas tanto para Francia (1933) como para Noruega (1935). Responsable del frente militar de la sección francesa, lo mataron en la batalla por la liberación de París, en agosto de 1944.

[3] La Oposición Unificada: agrupación del ala izquierda de la CGTU, en la que los miembros de la sección francesa jugaron un papel importante. Las diferencias respecto a la política de la Oposición Unificada fueron, durante casi un año, motivo de acaloradas controversias en la Liga.

[4] La conferencia nacional de la Liga francesa, que tuvo lugar en octubre de 1931, no produjo una ruptura inmediata, pero tampoco subsanó las causas básicas de su enfermedad. En diciembre estalló otra lucha fraccional, que poco más tarde llevó a la separación del Grupo Judío (véase Escritos 1932). Trotsky ni siquiera tuvo la satisfacción de que actuara una Comisión de Control para aclarar las difamaciones contra Raymond Molinier: dos años más tarde, cuando viajó a Francia, seguía insistiendo en la misma propuesta (véase Escritos 1933-34). Después de la conferencia nacional, en una carta a Molinier fechada el 18 de noviembre, decía: "Según lo que oí, usted tiene la intención de dedicarse más a los negocios que a la política durante un tiempo. Si es por razones personales, naturalmente, no digo nada. Si es para dar apoyo finan­ciero a La Verité, abandonando su dirección, no lo considero razonable. En este caso, realmente, sería mejor que venga acá por un tiempo y deje que los demás salgan del lío como mejor puedan. Si realmente son capaces de hacer algo, los ayudaremos. En caso contrario, tendremos que deshacernos de los elementos estériles y comenzar de nuevo a un nivel menos "elevado". Cuando a uno lo persigue incesantemente el enemigo, dice la reglamentación militar, hay que hacer un esfuerzo supremo, a cualquier precio, para desli­garse y recobrar aliento. Su caso es parecido. Decididamente necesita dos o tres meses de descanso, tanto desde el punto de vista de la política como de los nervios. Esto a la vez le dará la posibilidad de juzgar a la Liga más objeti­vamente [...] (De La Crise de la section française de la Ligue Communiste Internationaliste, parte 2, folleto publicado por el grupo de Molinier en 1939).



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