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Tres cartas a Lazar Kling[1]

 

 

9 de febrero a 7 de agosto de 1932

 

 

 

Estimado camarada Kling:

 

Gracias por los libros que me envió; le voy a devolver uno porque ya tengo un ejemplar.

Me resulta muy difícil juzgar desde aquí si la Liga dedica suficiente atención al trabajo entre los obreros “norteamericanos adulterados”, incluyendo a los judíos. Todo depende de las fuerzas y los medios disponibles y de dónde se los utiliza. De afuera y desde lejos es muy difícil formarse una opinión al respecto.

La importancia de los obreros extranjeros en la revolución norteamericana será enorme, y en cierto sentido decisiva. Por cierto, a pesar de las dificultades, la Oposición tiene que abrirse camino en las barriadas de obreros judíos.

Me preguntaba cuál es mi actitud hacia la lengua judía. La misma que hacia cualquier otra lengua. Si en mi autobiografía usé el término “yargón” se debe a que, en Odesa durante mi juventud al idioma judío no se lo llamaba “idish” como ahora sino “yargón”. Los propios judíos, por lo menos en Odesa, usaban esta expresión, que carecía absolutamente de todo matiz despectivo. Recién en los últimos quince o veinte años se generalizó el uso de la palabra "idish" -en Francia, por ejemplo-.

Me dice usted que se me llama “asimilado”. No tengo idea de qué puede significar esta palabra. Por supuesto soy contrario al sionismo y a todas las demás formas de autoaislamiento de los trabajadores judíos. Llamo a los obreros judíos de Francia a familiarizarse lo más posible con las condiciones de vida del país y de la clase obrera francesa, ya que si no lo hacen les será difícil participar en el movimiento obrero del país en el que son explotados. Debido a que el proletariado judío está disperso en diferentes países, sus obreros tienen que tratar de conocer además de la lengua judía, la de las demás naciones, lo que les servirá como arma para la lucha de clases ¿Eso es “asimilación”?

Planteo mi actitud hacia la cultura proletaria en mi libro Literatura y revolución. Es erróneo, o no totalmente correcto, oponer la cultura proletaria a la cu1tura burguesa. El régimen burgués, y en consecuencia la literatura burguesa, tienen siglos de desarrollo. El régimen proletario es sólo un régimen de corto plazo, de transición al socialismo. Durante este régimen transicional, la dictadura del proletariado, éste no puede crear ninguna cultura de clase completamente definida. Unicamente puede preparar elementos de la cultura socialista. Entonces, la tarea del proletariado no es crear una cultura proletaria sino una cultura socialista sobre la base de una sociedad sin clases.

Tal es, en resumen, mi opinión sobre el problema de la cultura proletaria. No es difícil demostrar que Marx, Engels, Lenin, Mehring, Rosa Luxemburgo y otros tenían una posición similar sobre este problema.

Una vez más, gracias por los libros. Con afectuosos saludos fraternales, suyo,

 

 

L. Trotsky

 

 

 

23 de mayo de 1932

 

’Estimado camarada Kling:

 

Esta vez me mostré negligente con usted. Le pido disculpas. Estas últimas semanas tuve mucho trabajo urgente y me vi obligado a dejar de lado, en gran medida, la correspondencia.

Sin embargo pude enviar un breve saludo a Unser Kamf. Espero que lo hayan recibido.

Envié al grupo Poale Sion de Palestina un ejemplar de todos los números del periódico que me llegaron. Uno de los miembros de su Comité Central, que firma Nathan, comenzó a mantener correspondencia conmigo. Es un camarada serio, que se inclina mucho hacia la Oposición de Izquierda. Ellos simpatizan con la Oposición de Izquierda. Es posible que entre ellos encontremos un buen corresponsal para Unzer Kamf.

Me pregunta si seria correcto presentar en los sindicatos y otras organizaciones de masas mociones de protesta contra la persecución a la Oposición de Izquierda. En mi opinión depende de, la situación concreta. Por supuesto, en un sindicato reaccionario es imposible poner a votación ese tipo de resoluciones. Pero si una organización determinada simpatiza con la URSS, se puede tratar de hacer pasar una resolución que plantee el apoyo total a la URSS y al mismo tiempo la exigencia de terminar con la represión a la Oposición de Izquierda.

Similar respuesta cabe a su segunda pregunta sobre la lucha contra los personeros desmoralizados e inescrupulosos del Partido Comunista. Por supuesto, es imposible lanzar una campaña en base a esto, ya que crearíamos una terrible confusión y le facilitaríamos a la burocracia stalinista la aplicación de métodos pogromistas. Pero en los casos en que el terreno ha sido políticamente bien preparado se puede dar. un golpe más denunciando qué clase de gente es la que defiende la “línea general”. Sin embargo, los golpes de este tipo, de carácter personal, exigen la mayor precisión, coherencia y honestidad. Bajo cualquier circunstancia es inadmisible dejarse llevar por rumores y por información no verificada.

Gracias por el folleto.

 

Con saludos fraternales,

 

L. Trotsky

 

 

7 de agosto de 1932

 

Estimado camarada Kling:

 

Me alegré mucho al enterarme de la creciente influencia del periódico Unzer Kamf. Esperamos que en un futuro cercano se pueda convertir en un semanario.

Me informa acerca del plan de publicar una cantidad de trabajos de la Oposición de Izquierda, en particular los míos, en forma de folleto o libro, en lengua judía. Por supuesto, saludo esta iniciativa.

El camarada Nathan no es miembro de la Oposición de Izquierda, es un simpatizante, y trata de aclarar una cantidad de problemas a través de la correspondencia. Estas cartas me resultan muy interesantes porque me dan una idea sobre la situación palestina. En cuanto al camarada Stein, es definitivamente un militante activo de la Oposición de Izquierda.

Por lo que puedo apreciar de las cartas del camarada –Nathan, la Oposición de Izquierda podría ganar influencia considerable en la izquierda del Poale Sion. Seria muy bueno que los camaradas norteamericanos hicieran un esfuerzo en este sentido.

Me pide opinión respecto a la posibilidad de organizaren Nueva York un buró internacional de obreros judíos. Me parece que puede ser prematuro. En la etapa actual es suficiente con distribuir enérgicamente Unzer Kamf en todos los países donde hay trabajadores judíos, establecer contactos y correspondencia, etcétera. Naturalmente, todo este trabajo se ampliará y adquirirá un carácter más sistemático cuando el periódico se transforme en semanario. Sólo en base a esta experiencia podremos juzgar si conviene crear un buró especial.

Sobre los acontecimientos de Palestina, recién ahora estoy recogiendo material. En especial, espero el regreso de Palestina de un marxista norteamericano. El camarada Nathan también me va a enviar material valioso. Esto me permitirá expresar una opinión más concreta sobre el movimiento de 1929 y descubrir hasta qué punto y en qué medida el movimiento árabe de liberación nacional (antiimperialista) estuvo ligado a los musulmanes reaccionarios y a los pogromistas antisemitas. Creo que todos estos elementos intervinieron en el problema.

Espero escribir un libro sobre Norteamérica pero no en el futuro inmediato. Hace un tiempo vengo recogiendo material.

 

Con saludos fraternales,

 

L. Trotsky



1.Tres cartas a Lazar Kling. Con autorización de los Archivos de la Bund del Jewish Labor Movement [Movimiento Laboral Judío],ciudad de Nueva York. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Marilyn Vogt. Parte de estas cartas fueron compiladas en un artículo escrito en forma de preguntas y respuestas publicado con el título Sobre el “problema judío” en Class Struggle [Lucha de Clases], febrero de 1934, y reproducidas en León Trotsky on the Jewish Question [L.T. sobre la cuestión judía] (Pathfinder Press, 1970); algunos extractos también fueron incluidos por Joseph Nevada en Trotsky and the Jews [T. y los judíos], (Jewish Publication Society of America, 1972). El periodista Lazar Kling conoció a Trotsky en Nueva York en 1917 y lo vió en la década del 20 en Moscú, donde se hizo simpatizante de la Oposición de Izquierda antes de volver a Estados Unidos. En 1932 se escribía con Trotsky y paso a formar parte del Consejo de Redacción de Unzer Kampf (Nuestra Lucha), el periódico en lengua judía de la Liga Comunista de Norteamérica (1932-1933);durante un breve período también fue miembro de la Liga. Depositó cuatro cartas de Trotsky en los archivos de la Bund; la cuarta, fechada el 28 de enero de 1934, aparece en Escritos 1933-34.



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