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Saludos a la Oposición de izquierda polaca[1]

 

 

31 de agosto de 1932

 

 

Durante los últimos años se planteó más de una vez en la Oposición de Izquierda Internacional una pregun­ta: ¿por qué motivo la Oposición de Izquierda polaca no obtuvo todavía ninguna respuesta significativa de la base del Partido Comunista Polaco? El comunismo polaco tiene una tradición teórica seria, que se remonta muy lejos, hasta Rosa Luxemburgo. Sólo cuatro organi­zaciones formadas antes de la guerra -bastante antes, por cierto- entraron completas a la Internacional Comunista: el bolchevismo ruso, la socialdemocracia pola­ca, los Tesniaki[2] búlgaros y la Izquierda Holandesa. (No incluimos a la socialdemocracia letona porque se desarrolló directamente ligada a la rusa, mientras que la socialdemocracia polaca tuvo su origen propio y su posición independiente.) Todas las demás secciones de la Comintern se formaron como núcleos definidos durante la guerra o después de ésta.

Pero los marxistas polacos eran muy diferentes a los búlgaros y holandeses. Los Tesniaki y la Izquierda Ho­landesa eran organizaciones de propaganda. Predica­ban fórmulas muy radicales, pero nunca superaron los límites de la prédica. La socialdemocracia polaca, como el bolchevismo, durante los quince o veinte años ante­riores a la guerra, participó en la lucha revolucionaria directa contra el zarismo y el capital. Mientras que en la cúpula del partido de los Tesniaki se formaban dos especies, la del dogmático estrecho e inerte del tipo de Kabatchiev y la del burócrata hecho y derecho del tipo de Kolarov-Dimitrov, [3] la vieja socialdemocracia polaca formaba revolucionarios genuinos. Es cierto que el ala izquierda del Partido Socialista Polaco (PPS) aportó al Partido Comunista unificado una cantidad de menche­viques ya totalmente osificados e incorregibles (Walecki, Lapinski,[4] en gran medida Kostrzewa y otros). Sin embargo, los mejores obreros del ala izquierda, que habían pasado por la escuela del zarismo, evoluciona­ron rápidamente hacia el bolchevismo.

Aquí también fue decisivo el año 1923, año de de­rrota sin gloria de la revolución alemana y de triunfo sin gloria de la burocracia centrista de Moscú, que encon­tró apoyo en la ola termidoriana. Para medir la distancia que separa a Rosa Luxemburgo de los epígonos polacos basta con recordar que Warski, que una vez fue un asiduo estudioso de Luxemburgo, apoyó en 1924-1927 la política de los stalinistas en China e Inglaterra, saludó en 1926 el golpe de Pilsudski en Polonia y ahora, a través de Barbusse, fraterniza con los masones franceses bajo las banderas del pacifismo.

Resulta muy alarmante, entonces, que la orientación perniciosa e inútil de los epígonos no haya provocado un rechazo resuelto en las bases comunistas polacas, que se refleje en el reclutamiento de nuevos bolcheviques leninistas. Este hecho se explica, en gran medida, por la situación sumamente difícil del Partido Comunista Polaco, que lucha en condiciones ilegales y al mismo tiempo bajo la observación directa del estado mayor stalinista. Por lo tanto los bolcheviques leninistas deben actuar en un clima de doble ilegalidad, a causa de Pilsudski... y a causa de Stalin. En la clandestinidad, la expulsión del partido, que va acompañada por la persecución y la calumnia más viles, constituye un golpe doble o triple para cualquier revolucionario dedicado a la causa del comunismo. Hasta cierto punto estas condiciones explican la lentitud con que se formó la Oposi­ción de Izquierda polaca y la extrema cautela de sus primeros pasos.

Ahora ya se dieron estos primeros pasos. En el par­tido polaco se formó un prometedor núcleo de obreros de la Oposición con experiencia de combate y una seria trayectoria de partido. Están activamente entregados a la tarea de traducir (al polaco y al idish) y distribuir la literatura de la Oposición de Izquierda Internacional. Se las arreglaron para hacer pasar varios folletos por el ojo de aguja de la censura polaca. El primer número del periódico de la Oposición, Proletariat, que se publica en Bruselas, contiene un extenso material informativo. Sa­bemos que el número 2 está en preparación para la imprenta. También circulan entre los militantes del partido polaco publicaciones de la Oposición en ruso, alemán, francés y otros idiomas extranjeros. Estamos seguros de que las ideas de la Oposición de Izquierda, encontrarán amplia y activa respuesta en el adecuado ambiente revolucionario del comunismo polaco.

 

¡Afectuosos saludos a nuestros compañeros de Polonia!

 

L.T.



[1] Saludos a la Oposición de Izquierda polaca. Biulleten Opozitsi, N° 29-30, septiembre de 1932. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por George Saunders.

[2] Tesniaki: tendencia revolucionaria de la socialdemocracia búlgara que en 1903 tomó la dirección del partido y luego de los sindicatos de ese país. En mayo de 1919 se cambiaron el nombre por el de Partido Comunista de Bulga­ria, dos meses después del Congreso de fundación de la Comintern.

[3] V. Kolarov (1877-1950): dirigente de los tesniaki. Miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de 1922 a 1943 y presidente de la Krestintern de 1928 a 1939; como máximo dirigente del gobierno búlgaro, después de la Segunda Guerra Mundial, colaboró en la organización de la purga de Kostov que fue en Sofía el equivalente de los Juicios de Moscú. Georgi Dimitrov (1882-1949): dirigente del Partido Comunista Búlgaro, había emigrado a Alemania y fue uno de loe acusados en el juicio por el incendio del Reichstag fraguado por loe nazis en 1933. Posteriormente fue liberado y se le permitió abandonar Alemania; adopté la ciudadanía soviética y fue secretario ejecutivo de la Comintern de 1934 a 1943 y premier de Bulgaria de 1946 a 1949.

[4] Stanislaw Lapinski: dirigente del Partido Polaco de Izquierda y del PC Polaco. En 1915-1916 había colaborado con Trotsky en París, en el periódico antibélico Nashe Slovo (Nuestra Palabra).



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