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Preguntas a los comunistas[1]

 

 

Noviembre de 1932

 

 

 

Camaradas: Ustedes quieren que responda a la pregunta de por qué pertenezco a la fracción bolchevique leninista, que se opone totalmente a la política actual de la Internacional Comunista y del gobierno soviético. Trataré de señalar por lo menos los puntos más importantes del problema.

El objetivo fundamental del Partido Comunista es construir la vanguardia proletaria, con una fuerte conciencia de clase, dispuesta al combate, decidida, preparada para la revolución. Pero la educación revolu­cionaria exige un régimen de democracia interna. La disciplina revolucionaria no tiene nada que ver con la obediencia ciega. La combatividad no puede estar preparada de antemano ni se la puede decretar desde arriba; hay que renovarla y templarla constantemente. La disciplina revolucionaria le plantea a cada obrero comunista consciente y honesto el interrogante de si en el partido hay o no democracia. Hacerse la pregunta implica responderla. Cada día que pasa se desvanecen hasta los menores vestigios de democracia partidaria.

En la Unión Soviética el Partido Comunista está en el poder. Los éxitos económicos son indiscutibles. Se duplicó o triplicó la cantidad de obreros del país. El nivel cultural de las masas se elevó considerablemente en los últimos quince años. En estas condicio­nes, la democracia partidaria tendría que expandirse. Pero vemos que ocurre precisamente lo contrario.

Pese a todos los éxitos y conquistas, el proleta­riado en general y la vanguardia comunista en particu­lar están encadenados a los grillos de hierro de las burocracias partidaria y estatal. El deterioro sin prece­dentes del régimen partidario debe tener profundas causas políticas y sociales. Nosotros, la Oposición de Izquierda, analizamos y denunciamos estas causas más de una vez durante el periodo posleninista. ¿Acaso alguna vez la dirección oficial sometió lealmen­te nuestros argumentos a la discusión en el par­tido? ¡Nunca!

Cuanto menos controlado por las masas está el funcionario, es menos coherente, se vuelve más sensible a las influencias externas y sus oscilaciones inevi­tablemente recuerdan el gráfico de una fiebre delirante. Eso es el centrismo. Lo repito: eso es el centrismo. La destrucción de la democracia deja libre el camino pa­ra el desarrollo de las influencias pequeñoburguesas, oportunistas o ultraizquierdistas.

Las diferencias comenzaron en 1923 alrededor de los problemas del régimen partidario, la industrializa­ción y las relaciones con los kulakis. Además, ¿conocen ustedes la plataforma que elaboró la Oposición de Iz­quierda rusa en 1926? ¿Siguieron el desarrollo poste­rior de la lucha alrededor de la colectivización y el plan quinquenal? En todos estos problemas el crimen de la Oposición, armada con el método marxista, consistió en ver claramente y anticipar algunas cosas y prevenir oportunamente contra los errores.

¿Leyeron los documentos de la lucha fraccional sobre los problemas de la revolución china? ¿Saben algo de las concepciones opuestas respecto al Comité Anglo-Ruso, ejemplo de "frente único" solamente desde arri­ba y de hecho contra las masas en combate? ¿Conocen el trabajo de la Oposición en este terreno? Si no es así, tienen la obligación de familiarizarse con estos docu­mentos antes de tomar posición contra la Oposición de Izquierda.

Seguramente recuerdan las insensatas aventuras del "tercer período", que comprometieron seriamente al comunismo ante todos los obreros conscientes. ¿Queda un solo comunista que todavía tenga dudas sobre este tema?

El nuevo proceso de Alemania es un ejemplo nota­ble de la política fundamentalmente errónea de la direc­ción del proletariado: identificar la democracia y el fas­cismo, repudiar la política de frente único y en conse­cuencia renunciar a la creación de los soviets, ya que éstos sólo pueden surgir como conquista de un frente único entre trabajadores pertenecientes a distintos par­tidos y organizaciones. Nada ayudó tanto a mantenerse a la socialdemocracia alemana como la política del apa­rato stalinista internacional.

Nosotros, la Oposición de Izquierda, permanecemos fielmente devotos a la Unión Soviética y a la Internacio­nal Comunista, con una devoción diferente, con una fi­delidad diferente a las de la mayoría de la burocracia oficial. No vale mucho el obrero que se considera comu­nista y acepta todo lo que se le dice sin estudiar los documentos ni comprobar la veracidad de los hechos. No, no vale mucho. Lenin pensaba en gente como ésta cuando dijo algo muy duro pero cierto: el que en política acepta todo lo que dice otro es un idiota irremediable.

Ya hace casi diez años que se fundó la Oposición de Izquierda. Hubo grandes acontecimientos que probaron y confirmaron nuestra línea. Educamos a cuadros serios. Enfrentarnos confiados el futuro. No hay fuerza capaz de separarnos de la vanguardia proletaria inter­nacional. ¡La Unión Soviética es nuestra patria! ¡La de­fenderemos hasta el fin! ¡Las ideas y métodos de Marx y Lenin serán las ideas y métodos de la Internacional Comunista!



[1] Preguntas a los comunistas. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Patti Iiyama de una película sonora. Mientras estuvo en Copenhague Trotsky pronunció un breve discurso de propaganda, en alemán y en inglés, que fue filmado. Esta traducción está hecha sobre la versión en francés. Su objetivo era llegar a los militantes de los partidos comunistas y plantearles preguntas que los ayudaran a comprender qué se propone realmente la Oposición de Izquierda.



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