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Tesis sobre revolución y contrarrevolución

26 de Noviembre de 1926

Extractos de este artículo fueron publicados en Fourth International, octubre de 1941, en una traducción de John G. Wright. Los puntos 6-20 y 28, así como algunas frases a lo largo del texto que fueron omitidos de la versión de 1941, fueron traducidos del ruso por George Saunders, con la autorización de la Library of Social History. La traducción completa del artículo del inglés al español es inédita para esta edición. Tomada de la versión publicada en The Challenge of the Left Opposition (1926-27), León Trotsky, Ed. Pathfinder Press, EE.UU, 1980, p. 165.


1. Las revoluciones históricamente han sido siempre seguidas por contrarrevoluciones. Las contrarrevoluciones siempre han hecho retroceder a la sociedad, pero nunca tan lejos como para llegar al punto inicial de la revolución. La sucesión de revoluciones y contrarrevoluciones es producto de ciertos aspectos fundamentales en el mecanismo de la sociedad de clases, la única en la cual las revoluciones y las contrarrevoluciones son posibles.

2. La revolución es imposible sin la participación de las masas a gran escala. Esta participación se torna posible a su vez solamente si las masas oprimidas ligan su esperanza de un futuro mejor a la idea de la revolución. En este sentido las esperanzas engendradas por la revolución son siempre exageradas. Esto es a causa de la mecánica de clases de la sociedad, la terrible penuria de la abrumadora mayoría de las masas, la objetiva necesidad de concentrar la mayor esperanza y esfuerzo con el fin de asegurarse el más modesto progreso, y así sucesivamente.

3. Pero de estas mismas condiciones surge uno de los más importantes -y además, uno de los más comunes- elementos de la contrarrevolución. Las conquistas ganadas en la lucha no se corresponden, y en la naturaleza de las cosas no pueden directamente corresponderse, con las expectativas de las masas atrasadas que han despertado a la vida política por primera vez en gran número en el curso de la revolución. La desilusión de estas masas, su retorno a la rutina y a la futilidad, es una parte integrante del período post-revolucionario tanto como el pasaje al campo de "la ley y el orden" de aquellas clases o sectores de clase "satisfechos", que habían participado en la revolución.

4. Estrechamente ligado a estos procesos, procesos paralelos de un carácter diferente y, en gran medida opuesto, tienen lugar en el campo de las clases dominantes. El despertar de las masas atrasadas rompe el habitual equilibrio de las clases dominantes, privándolas no sólo de su apoyo directo, sino también de su confianza, y de este modo le permite a la revolución apoderarse de mucho más de lo que más tarde será capaz de mantener.

5. La desilusión de un sector considerable de las masas oprimidas con los beneficios inmediatos de la revolución y -directamente ligado a esto- la declinación de la energía política y de la actividad de la clase revolucionaria engendra un resurgimiento de la confianza entre las clases contrarrevolucionaria, tanto entre aquellos derrocados por la revolución pero no completamente aniquilados, como entre ellos que ayudaron a la revolución en un cierto momento, pero fueron arrojados al campo de la contrarrevolución por el devenir de la revolución.

6. Partiendo de la esquemática síntesis planteada más arriba, que más o menos refleja la mecánica de todas las revoluciones precedentes, vamos a tratar de examinar cómo estas cuestiones se aplican más concretamente a las circunstancias de la primera revolución proletaria triunfante, que está acercándose a su décimo aniversario.
El efecto de la guerra imperialista, por un lado, y la combinación de la revolución agraria pequeño burguesa con la toma del poder por el proletariado, por otro, arrastraron a las masas a la lucha revolucionaria en una escala nunca vista o escuchada antes y debido a eso impartieron una extensión sin precedentes a la revolución misma.

7. Debido al alcance de la revolución y de su dirección, caracterizada por una resolución única en la historia, las viejas clases e instituciones dominantes de ambas formaciones socioeconómicas -la precapitalista y la capitalista (la monarquía con su burocracia, la nobleza, y la burguesía)- sufrieron una derrota política total, que demostró ser más radical y duradera en sus consecuencias que nunca, a causa del hecho que las viejas clases dominantes, dirigidas por el imperialismo extranjero, lucharon durante varios años por tirar abajo la dictadura del proletariado mediante la fuerza armada.

8. El hecho que las viejas clases dominantes fueran destruidas tan completamente es una de las garantías contra el peligro de la restauración, pero el poder e importancia de esta garantía puede ser correctamente estimada solamente en conjunción con otras circunstancias no menos importantes.

9. La garantía más importante contra una restauración de la monarquía y de los terratenientes es el interés material directo que la mayoría del campesinado tiene en mantener en su poder las antiguas grandes estancias. La idea de Miliukov de una restauración puramente burguesa-republicana tiene el objetivo de neutralizar políticamente al campesinado y conquistar el apoyo de sus capas superiores (a través de un bloque con los eseristas) para el bando de la restauración.

10. No hay ninguna duda que durante el período 1918-20 el proletariado logró mantenerse en el poder -y con ello mantuvo la nacionalización de las plantas y fábricas- solamente porque el campesinado estaba en ese momento peleando por mantener en sus manos la tierra arrebatada a esos mismos enemigos. Esta lucha para mantener las fábricas y las plantas nacionalizadas concierne de modo mucho menos directo a los campesinos, quienes hasta este momento han sido abastecidos con productos industriales a precios más altos de los existentes bajo el régimen de la burguesía.

11. Esto estaba en la base de la propia evaluación que Lenin escribió en 1922: "Hemos culminado la revolución democrático-burguesa completamente, mucho más de lo que nunca se había hecho en ningún lugar del mundo. Esto es un gran triunfo y no hay poder en la Tierra capaz de privarnos de esto... Hemos creado un tipo soviético de Estado y por esto hemos anunciado una nueva era en la historia del mundo, la era de la dominación política del proletariado, que superará la era de la dominación de la burguesía. Nadie puede privarnos de esto tampoco, aunque el tipo soviético de Estado tendrá el toque final solamente con la ayuda de la experiencia práctica de la clase trabajadora de muchos países.
"Pero no hemos finalizado la construcción siquiera de los cimientos de la economía socialista y las potencias hostiles del capitalismo moribundo todavía pueden privarnos de esto". (Obras Escogidas, vol. 33).

12. La cuestión del campesinado -en la medida que nuestra revolución permanece aislada- continuará siendo, como antes, la cuestión central para el proletariado en todas las etapas. La victoria de la revolución y el alcance de esta victoria estuvieron determinadas por la combinación de la revolución proletaria con una "guerra campesina". El peligro de la restauración (contrarrevolución) depende de la posibilidad de que el campesinado sea separado del proletariado a causa de la falta de un interés directo en preservar el régimen socialista en la industria, el régimen de cooperativas en el terreno del comercio, etc. Como se ha dicho, por esta misma razón, la restauración burguesa-republicana de Miliukov procura presentarse a sí misma como un tipo diferente de restauración, distinta de la monárquico-terrateniente, para facilitar la separación del campesinado del proletariado.

13. El campesinado es una clase precapitalista (una herencia social del pasado). Bajo el capitalismo es transformada en productora de mercancías en pequeña escala, una pequeño burguesía agraria. El comunismo de guerra provocó el estrangulamiento de las tendencias pequeño burguesas de la economía campesina. La NEP revivió las tendencias contradictorias pequeño burguesas entre el campesinado, con la consecuente posibilidad de una restauración capitalista.

14. La relación entre los precios de la agricultura y la industria (las tijeras) probarían ser un factor decisivo en la cuestión de la actitud del campesinado hacia el capitalismo y hacia el socialismo. La exportación de productos agrícolas somete a las "tijeras" internas a la influencia contrarrestante del mercado mundial.

15. Los campesinos, habiendo vivido sus esfuerzos económicos como productores de mercancías privados que compran y venden, recrearon inevitablemente los elementos de la restauración capitalista. La base económica para estos elementos es el interés material de los campesinos en obtener altos precios para los granos y bajos precios para los productos industriales.

Los elementos políticos de la restauración son recreados a través del capital comercial, que restablece las conexiones entre el campesinado disperso y fragmentado por un lado, y entre el campo y la ciudad por el otro. Con los estratos superiores de las aldeas actuando como intermediarios, el comerciante organiza una huelga contra la ciudad. Esto se aplica en primer lugar, naturalmente, al capital comercial privado, pero en gran medida también se aplica al capital comercial cooperativo, con su personal, que tiene mucha experiencia en el comercio y una inclinación natural hacia los kulaks.

16. La importancia económica y política inmediata de la burguesía y los terratenientes emigrados, desde el punto de vista de la restauración, es en sí misma apenas digna de mención. Solamente si la economía interna y los procesos políticos que hemos indicado adquieren "madurez" contrarrevolucionaria podría establecerse un nexo directo con los emigrados, especialmente la transformación de los emigrados en agentes y siervos del capital extranjero.

17. Entre los procesos económicos y las expresiones políticas de éstos a veces median muchos años. Los años por venir serán muy difíciles precisamente porque los éxitos del período de reconstrucción nos han incorporado al sistema del mercado mundial y, por este mismo hecho -y a través de la experiencia cotidiana de los campesinos-, han revelado el atraso extremo de nuestra industria. Podemos atravesar este difícil período solamente sobre la base de la mayor solidez posible dentro del proletariado, de su activismo político, y de la capacidad del partido proletario de maniobrar decisivamente, para lo cual la absoluta concentración de la dictadura en sus manos es necesaria.

18. La vida de la clase obrera se centra alrededor de la experiencia del período de reconstrucción. Las filas del proletariado han sido reanimadas y engrosadas. Su nivel de edad ha ascendido sustancialmente en comparación con los primeros cinco años de la revolución.
La nueva etapa, visible solamente en líneas generales, que amenaza con aumentar el rol político y económico de los elementos no proletarios en la sociedad, no ha penetrado todavía en la conciencia de las masas proletarias.

19. El mayor peligro del régimen del partido es precisamente que ignora los peligros de clase, los pasa por alto, y combate cualquier intento de llamar la atención sobre ellos. De este modo se adormece la vigilancia y se reduce la disposición de combate del proletariado.

20. Sería erróneo ignorar el hecho de que el proletariado hoy es considerablemente menos receptivo a las perspectivas revolucionarias y a las amplias generalizaciones que durante la Revolución de Octubre y los años que le siguieron. El partido revolucionario no puede adaptarse pasivamente a todos los cambios en el estado de ánimo de las masas. Pero éste no debe ignorar las alteraciones producidas por profundas causas históricas tampoco.

21. La Revolución de Octubre, en una medida mayor que ninguna otra en la historia, despertó las mayores esperanzas y las más grandes pasiones de las masas, sobre todo de las masas proletarias. Luego de los inmensos sufrimientos de 1917/21, las masas proletarias han mejorado considerablemente su suerte. Ellas aprecian su progreso, y abrigan la esperanza de desarrollarlo todavía más. Pero al mismo tiempo su experiencia les ha mostrado el carácter extremadamente gradual de esta mejoría, que recién ahora les ha devuelto el nivel de vida que poseían antes de la guerra. Esta experiencia es de incalculable importancia para las masas, especialmente para la vieja generación. Ellos se han vuelto más cautos, más escépticos, menos receptivos a las consignas revolucionarias, menos inclinados a depositar confianza en amplias generalizaciones. Este estado de ánimo, que se desarrolló después de la penosa experiencia de la guerra civil y después de los éxitos alcanzados por la reconstrucción económica, y que no ha sido todavía disipado por los nuevos cambios de las fuerzas de clase, este estado de ánimo constituye el trasfondo político básico de la vida del partido. Este es el estado de ánimo sobre el cual el burocratismo -como elemento de "ley y orden" y de "calma"- se apoya. El intento de la Oposición de plantear los nuevos problemas ante el partido se choca precisamente con este estado de ánimo.

22. La vieja generación de la clase trabajadora, que ha hecho dos revoluciones, o hizo la última, comenzando en 1917, está sufriendo de agotamiento nervioso, y una porción sustancial de ellos teme cualquier nueva convulsión, con su perspectiva concomitante de guerra, destrucción, epidemias y demás.
La teoría de la revolución permanente está siendo transformada en un espantajo precisamente con el propósito de explotar la psicología de este sector sustancial de los trabajadores, que no son en absoluto arribistas, pero que han engordado, tienen familia. La versión de la teoría que está siendo utilizada para esto no está, por supuesto, relacionada en absoluto con las viejas disputas, hace ya largo tiempo relegadas a los archivos, sino que simplemente agita el fantasma de nuevos desastres, "invasiones" heroicas, la perturbación de la "ley y el orden", una amenaza para los logros del período de reconstrucción, un nuevo período de grandes esfuerzos y sacrificios. Hacer un espantajo de la revolución permanente es, en esencia, especular sobre el estado de ánimo de aquellos trabajadores, incluyendo los miembros del partido, que se han vuelto autosatisfechos, han engordado, y son semi-conservadores.

23. La discusión sobre la "estabilización" tiene exactamente la misma significación. Lo que ésta implica no es tanto una evaluación realista de los cambios en la curva del desarrollo capitalista, sino un intento de atemorizar a la gente con la perspectiva de nuevos desastres. Hoy la revolución permanente y nuestra supuesta "negación" de la estabilización representan dos caras de la misma moneda. En un caso tanto como en el otro, de lo que se trata es de dar una forma explícitamente conservadora, que está directamente en contra de toda perspectiva revolucionaria, a los estados de ánimo filisteos y amorfos.

24. La joven generación, que está madurando recién ahora, carece de experiencia en la lucha de clases y del necesario temple revolucionario. No explora por sí misma, como lo hizo la generación anterior, sino que queda inmediatamente envuelta por el ambiente de las más poderosas instituciones de gobierno y de partido, por la tradición del partido, la autoridad, la disciplina, etc. Por el momento esto hace más dificultoso que la joven generación juegue un rol independiente. La cuestión de la correcta orientación de la joven generación del partido y de la clase trabajadora adquiere una importancia colosal.

25. Paralelamente con los procesos arriba mencionados, ha habido un aumento extremo del rol jugado en el partido y en el aparato del Estado por la categoría especial de viejos bolcheviques, quienes eran miembros o trabajaron activamente en el partido durante el período de 1905; que después, en el período de la reacción, dejaron el partido, se adaptaron al régimen burgués y ocuparon puestos más o menos destacados en él; que eran defensistas, como toda la intelligentzia burguesa; y que, junto a esta última fueron impulsados hacia adelante en la Revolución de Febrero (con la cual ni siquiera soñaban al principio de la guerra); que fueron férreos oponentes del programa leninista y de la Revolución de Octubre; pero que retornaron al partido después de que la victoria estuvo asegurada o luego de la estabilización del nuevo régimen, por la época en que la intelligentzia burguesa detuvo su sabotaje. Estos elementos, que se reconciliaron más o menos con el régimen zarista después de su golpe contrarrevolucionario del 3 de junio de 1907, por su propia naturaleza no pueden más que ser elementos de tipo conservador. Están a favor de la estabilización en general y contra la oposición en general. La educación de la juventud del partido está mayormente en sus manos.
Tal es la combinación de circunstancias que en el período reciente del desarrollo del partido ha determinado la reorganización de la dirección del partido y el desplazamiento de la política del partido a la derecha.

26. La adopción oficial de la "teoría del socialismo en un solo país" significa la ratificación teórica de estos cambios que ya han tenido lugar y es la primer ruptura abierta con la tradición marxista.

27. Los elementos de la restauración burguesa se hallan en: (a) la situación del campesinado, que no desea el regreso de los terratenientes pero todavía no tiene intereses materiales en el socialismo (de aquí la importancia de nuestros lazos políticos con los campesinos pobres); (b) el estado de ánimo de un sector considerable de la clase trabajadora, la disminución de su energía revolucionaria, la fatiga de la vieja generación, el incremento del peso específico de los elementos conservadores.

28. Los elementos que van en contra de cualquier intento de restauración son los siguientes: (a) el temor del mujik de que el terrateniente volverá con los capitalistas, del mismo modo que huyó con los capitalistas; (b) el hecho de que el poder y los más importantes medios de producción en realidad permanecen en manos del Estado obrero, aunque con deformaciones extremas; (c) el hecho de que la dirección del Estado realmente permanece en manos del Partido Comunista, aún cuando éste refleje el cambio molecular de las fuerzas de clase y los cambiantes estados de ánimo político.
De lo que se ha dicho se sigue que sería una cruda distorsión de la realidad hablar del Termidor2 como un hecho consumado. Las cosas no han ido más lejos que la realización de algunos ensayos en el partido y el intento de sentar algunas bases teóricas. El aparato material del poder no ha sido entregado a otra clase.



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