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EL COLAPSO DE LA SEGUNDA INTERNACIONAL

Gustav Eckstein

Nashe Slovo, Nro. 178, 3 de agosto de 1916

Ha muerto en Suiza a los cuarenta y dos años uno de los sobresalientes marxistas austro-alemanes, el camarada Eckstein. Los años conocen su nombre y recordarán con gratitud sus numerosos artículos en los que hemos aprendido tanto.
Eckstein poseía una erudición completa en varios aspectos. Combinaba un profundo aprendizaje de las ciencias naturales y la etnografía con una seria educación en el campo de la historia y la economía política. Escribía y hablaba en el lenguaje claro del propagandista que da a los más complejos pensamientos una forma general comprensible: en este sentido pertenecía a la escuela de Kautsky, con quien estuvo ligado por una íntima afinidad ideológica durante los últimos y más fructíferos años de su vida.

Gustav Eckstein

Desde el comienzo de la guerra y de la crisis en la socialdemocracia germana, provocada por aquélla, Eckstein tomó la posición del internacionalismo, es decir, en la izquierda de Neue Zeit. No conocemos los términos de su relación con el ala izquierda de la socialdemocracia; sólo que en sus contribuciones a los mítines del partido criticaba la línea oficial y, en particular, desenmascaraba sin piedad el mito de una guerra “democrática” contra el zarismo.
La tuberculosis pulmonar roía el frágil organismo de Eckstein. Esta enfermedad lo había obligado antes a realizar un crucero por China y Japón donde estableció contactos y se familiarizó con el Lejano Oriente. The Family Law of the Japanese, trabajo editado como un suplemento separado de Neue Zeit, representa uno de los frutos de este viaje. Pero al fin la tuberculosis se impuso y Eckstein murió días pasados en Zúrich, poco después de una segunda operación.
La hermana de Eckstein, Theresa Eckstein-Schlesinger, socialista destacada que tomó una postura internacionalista revolucionaria, estaba unida a su hermano por lazos de estrecha amistad… Que le sea un consuelo el hecho de que todos los que lo conocimos en diferentes sitios de la trinchera deploramos junto con ella la muerte, no sólo de una de las mejores cabezas del marxismo, sino también la de una de las figuras más nobles en la familia internacional del socialismo.



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