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Un pronóstico confirmado

23 de julio de 1936

 

Quatrieme Internationale, n.º 1, octubre de 1936, pp, 6.7. Este texto es el poscriptum de las tesis adoptadas en la conferencia internacional llamada de Ginebra del movimiento por la IVª Internacional, reunión del 28 al 31 de julio de 1936. Se titulaban «El nuevo ascenso revolucionario y las tareas de la IVª Internacional». El mismo Trotsky había- redactado este texto capital poco después de la explosión huelguística en Francia, ligando constantemente los problemas franceses a los españoles y demostrando que, en el marco de la política del Frente Popular llevada por las organizaciones obreras de los dos países, las tareas de los revolucionarios eran idénticas. La tesis nº 10 decía: «En el actual estadio, la lucha contra el estalinismo y el reformismo es, ante todo, la lucha contra el bloque con la burguesía. ¡Por la honrosa unidad de los obreros y trabajadores, contra la deshonrosa unidad con la burguesía! ¡Fuera la burguesía del Frente Popular! ¡Abajo los ministros capitalistas!» La tesis n.º 11, precisaba a propósito de España: «Sobre los plazos del proceso revolucionario, actualmente sólo se pueden hacer suposiciones ( ... ). Con sus flujos y reflujos, la revolución española dura ya cinco años. Durante este período los obreros y campesinos españoles han demostrado un instinto políticO tan extraordinario, han derrochado tanta energía, tanta devoción, tanto heroísmo, que el poder del Estado ya estaría en sus manos desde hace mucho, si su dirección hubiera estado, por lo menos, a la altura de la situación politica y de las cualidades combativas del proletariado español. Los verdaderos- salvadores del capitalismo no han sido Azaña, Zamora ni Gil Robles, sino los dirigentes de las organizaciones socialistas, comunistas y anarcosindicalistas» (La Lutte ouvriére, 5 de agosto de 1936). Algunos días después de la redacción de estas tesis estallaba la guerra civil española. El 23 de julio, Trotsky añadiría un postscriptum, que debla estar fechado el 1º de agosto, ya que se considera que estaba redactado en Ginebra. T. 3941.

 

 

 La burguesía está buscando el desquite. Un nuevo conflicto social, conscientemente preparado en el cuartel general del gran capital revestirá sin duda el carácter de una vasta provocación o una serie de provocaciones a la dirección de los obreros. En el mismo sentido actuará el reforzamiento de las «disueltas» bandas fascistas. El conflicto entre los dos campos, en Francia, en Bélgica, en España, es inevitable. Cuanto más «concilien» las contradicciones de clase los dirigentes del Frente Popular, éstas tendrán en el porvenir un carácter más explosivo y convulsivo, más sacrificios costará al proletariado y éste se encontrará en peor situación para defenderse del fascismo.[1] 

Los acontecimientos han confirmado estas predicciones incluso antes de la publicación de las tesis. Las jornadas de julio en España completan y profundizan con extraordinaria fuerza las lecciones de las jornadas de junio en Francia.[2] Por segunda vez en cinco años, la coalición de 1 los partidos obreros con la burguesía radical ha conducido a la revolución española al borde del abismo. Incapaz de resolver ninguna de las tareas colocadas en el tapete por la revolución -ya que éstas se reducen a una sola, el derrocamiento de la burguesía-, el Frente Popular imposibilita el régimen burgués provocando el golpe de estado fascista. El Frente Popular creó las condiciones favorables para la victoria del fascismo al adormecer a obreros y campesinos con ilusiones parlamentarias, paralizando su voluntad política. La política de alianzas con la burguesía va a costarle caro a la clase obrera, años de sufrimientos, de sacrificios, si no décadas de terror fascista.

 El gobierno frentepopulista ha demostrado su incompetencia precisamente en el momento más crítico: las crisis ministeriales se suceden, pues los radicales tienen más miedo a sus aliados obreros que a los fascistas.[3] La guerra civil comienza a prolongarse. Cualquiera que sea su resultado en España, significa un golpe mortal para el Frente Popular francés y para todos los demás. Para todo obrero francés debe estar claro que el bloque con los radicales significa la preparación ilegal del golpe militar por el estado mayor francés, bajo la cobertura del ministro de la guerra, Daladier.[4]

 


[1] Este pasaje en cursiva reproduce la tesis n.º 16.

[2] Es sabido que para Trotsky las huelgas de junio marcaban el principio de la revolución francesa (cf. Le Mouvement communiste en France).

[3] El gobierno presidido por Casares Quiroga se había negado a armar a los obreros dimitiendo en las primeras horas del levantamiento militar. Fue reemplazado por el gobierno de Martínez Barrio, que había intentado reconciliarse con Mola, uno de los. insurrectos, y que igualmente se negó a proporcionar armas a los obrero oponiéndose a la formación de milicias. Fue reemplazado Por un gobierno de radicales presidido por el doctor José Giral, que acabó aceptando el hecho consumado de armar al proletariado.

[4] Ver más abajo «Primeras lecciones de España», pp. 53-62



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