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Sobre la ayuda a las victimas españolas de Stalin-Negrin

6 de octubre de 1937

 

Publicado en Socialist Appeal, el 23 de octubre de 1937

 

Querido camarada Tresca[1]

Respondo con calurosa simpatía a la llamada a favor de la acción que está llevando para ayudar a los revolucionarios víctimas de Stalin-Negrín.[2] Los militantes de la C.N.T. tienen incontestablemente el primer lugar entre estas víctimas.

Como marxista, me opongo al anarquismo. Pero me opongo de forma aún más irreductible al actual oportunismo de los dirigentes de la C.N.T., sin embargo, esto no me impide darme cuenta que lo mejor del proletariado español está concentrado en las filas de esta organización. Una profunda solidaridad revolucionaria me une a los obreros anarquistas, mientras que en la pandilla pseudomarxista de Stalin-Negrín, no veo mas que enemigos de clase disfrazados.

Comparto totalmente su indignación en cuanto a la actitud de The Nation y de New Republic.[3] El verdugo es odioso, pero lo es más el que presta su ayuda a este verdugo. La G.P.U. de Stalin da asco, en tanto que agente del imperialismo, pero los predicadores democráticos de largos cabellos que sirven de maestros de ceremonia a los ejecutores de Stalin, son más indignantes todavía.

La lucha por la liberación de la humanidad es imposible sin la movilización simultánea contra los cortesanos los chivatos, los lacayos y los beatos como The Nation y New Republic.
Le deseo el mayor éxito en su campaña, y le ofrezco mis saludos revolucionarios.

LEÓN TROTSKY



[1] Carlo Tresca, nacido en 1879, era militante del movimiento obrero norteamericano. De origen italiano, anarcosindicalista, editaba Il Martello, periódico neoyorquino en lengua italiana. Jugó un papel muy importante en la época de auge de la I.W.W., sobre todo como dirigente de las grandes huelgas de obreros inmigrados en la industria textil de Mesaba Range, Lawrence y Paterson. Despues de la guerra tomó parte activa en la defensa de Sacco, y Vanzetti. Posteriormente fue miembro de la comisión de investigación de los procesos de Moscú, presidida por John Dewey. Murió asesinado en oscuras circunstancias, algunos dicen que por asesinos de la mafia, otros por la G.P.U.

[2] Tresca acababa de tomar la iniciativa en la formación de un comité de defensa de los militantes españoles reprimidos por el gobierno Negrín. Su primer asunto fue el del anarquista italiano Camilo Berneri, proscrito por el fascismo, y que habla ido a luchar a España, editando en Barcelona Guerra di classe. Berneri había defendido al P.O.U.M., denunciando la política de «primero, vencer a Franco» y hablando de la «sombra de Noske» en España, animaba y alimentaba la oposición de un importante grupo anarquista a la política de colaboración de clases. Arrestado la tarde del 5 de mayo por policías de uniforme, fue encontrado asesinado la noche siguiente. El asesinato fue atribuido a la mano de Stalin, y el periódico del P.C.I. en París, Il Grido del Popolo, lo confirmaba prácticamente, escribiendo en su número del 20 de mayo de 1937 con el titulo de «Bisogna Sceliere» que este hombre, que había provocado la sanguinaria insurrección de mayo, había sido justamente abatido por la revolución democrática. Togliatti, en Rinascita de marzo de 1950, bajo el nombre de «Roderigo» afirmaría que el anarquista italiano había sido víctima de un arreglo de cuentas entre incontrolados, y que era una «gran inmoralidad» atribuir este asesinato a los comunistas. Referente a esto se puede consultar: Camilo Berneri, Pietrogrado 1917, Barcelona 1937, textos escogidos y presentados por Pier Carlo Masini y A. Sorli. Otro italiano, Barbieri, fue asesinado en la misma época que Berneri. Algunos días más tarde sería abatido Alfredo Martínez, dirigente de las Juventudes Libertarias. Estos asesinatos serían seguidos por muchos, no sólo en las unidades combatientes, sino incluso en la retaguardia, donde casi siempre las víctimas eran anarquistas. (Ver José Peirats, La C.N.T. en la revolución española, t. III, cap. XXXV, «El terror en los frentes» y cap. XXXVI, «El terror en la retaguardia», pp. 195-240). En el momento de la iniciativa de Tresca, numerosos militantes de la C.N.T. eran arrestados bajo diversas acusaciones, comenzando por los miembros del Consejo de defensa de Aragón, arrestados por los hombres del dirigente del Partido Comunista, Enrique Líster. El presidente de este consejo, Joaquín Ascaso, fue incluso acusado de «robo de joyas».-

[3] Estos dos importantes periódicos «de izquierda», sostenían activamente la «causa republicana». Cuando no hacían pura y simplemente el silencio sobre estas ejecuciones, justificaban la represíón contra los revolucionarios por la necesidad de ganar la guerra. En mayo de 1938, Trotsky consagraría un artículo ferozmente polémico, aparecido por primera vez en Socialist Appeal del 16 de abril de 1938, bajo el titulo «The priest of Half-Truth», y posteriormente en Quatriéme International.



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