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Por un servicio de información especial[1]

 

 

2 de julio de 1935

 

 

 

Al Secretariado Internacional

 

Queridos Camaradas:

 

Les envío una carta referente a la publicación del manifiesto de la Cuarta Internacional. Les suplico que no sigan demorando esta cuestión. Si ya tienen la firma de los norteamericanos, esto bastará para ejercer la presión adecuada sobre la organización holandesa, de ser necesario. Espero que los holandeses no nie­guen su firma... aún sin presiones organizativas. Sea como fuere, el manifiesto debe ser publicado antes del día 11 del corriente.

Algunas observaciones respecto a otros problemas:

1. La vida interna de la Segunda Internacional y, sobre todo, de la Tercera, sigue siendo un libro sellado con siete sellos. También en este terreno informar sobre lo que ocurre constituye una tarea política impor­tante. Para llevarla a cabo debemos saber la verdad, es decir, qué pasa en los partidos. Deberíamos organi­zar un servicio de información especial para reunir y clasificar cuidadosamente todas las noticias, inclusive datos pequeños y de índole personal, un poco como hacen los servicios militares con las noticias provenien­tes del país del presunto enemigo. Nuestra prensa debe publicar de inmediato toda noticia importante o que posea valor organizativo.

En realidad, no tenemos nada por el estilo. Por el contrario, uno recibe la impresión de que los directores de nuestra prensa se avergüenzan de tratar los asuntos internos, y sobre todo personales, de los par­tidos en los periódicos, de que tachan a estas cuestiones de "chismografía". Esto es inexacto. En muchas oca­siones la mejor manera de presentar las ideas generales a los lectores en forma clara, es mediante ejemplos con­cretos y vividos, aunque se trate de hechos de segundo orden.

Por ejemplo, hace poco recibí copia de una carta dirigida por Wo. al camarada Erde, con datos suma­mente interesantes y descripciones instructivas de los procesos internos de la Comintern y su sección ale­mana.[2] El público debe conocer todo esto. No sólo los camaradas antes mencionados, sino muchos más, están en situación de colaborar regularmente con artículos y notas de este tipo para nuestra prensa.

Por ejemplo, se habla mucho del conflicto entre Wels y Aufhäuser, de los acontecimientos en el Partido Socialdemócrata austriaco, etcétera. Nuestra prensa no lo menciona. Esta abstención es característica del espíritu de aislamiento y falta de interés en los procesos internos de otras organizaciones, es decir, falta de vo­luntad de intervenir en dichos procesos.

El Secretariado Internacional podría asesorar y dar ejemplo en este terreno.

2. Parece que los stalinistas franceses han abando­nado momentáneamente la posición de Stalin en favor de la posición del SFIO.[3] Es probable que Blum haya logrado imponer el siguiente argumento: Si nos pro­nunciamos abiertamente por el militarismo ahora, se­remos liquidados aún antes de que estalle la guerra. Por ahora debemos mantener una política ambigua, para poder completar el viraje en el momento en que estalle la guerra y arrastrar con nosotros a los obreros sobre una oleada de patriotismo.



[1] Por un servicio de informaciones especiales. Con autorización de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Sin firma. Traducido [al inglés] por Maria Roth.

[2] El Wo. A quien se refiere Trotsky es probablemente Erwin Wolf (1902-1937), trotskista checo, secretario de Trotsky en Noruega. En 1937 fue secuestrado y asesinado por la GPU en España. Erde es Karl Friedberg, trotskista alemán que emigró a la región del Zaar después del ascenso de Hitler al poder. Visitó a Trotsky en Francia en agosto de 1933. Otto Wels (1873-1939): dirigente del Partido Socialdemócrata alemán. Como comandante militar de Berlín, aplastó la insurrección de 1919. Posteriormente presidió el bloque parlamentario de su partido. Se opuso a los frentes únicos con el PC. Siegfried Aufhäuser, autor del programa unificado de los socialdemócratas austríacos en el exilio, fue expulsado por la dirección socialdemócrata exiliada en Praga en enero de 1935.

[3] El viraje de los stalinistas franceses de la política de Stalin (apoyar el armamentismo francés) a la de la SFIO (pacifismo y desarme) fue un intento de allanar el camino y eliminar los obstáculos que se interponían para el bloque o fusión de los dos partidos. SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera [Segunda Internacional]) fue el nombre oficial del partido socialista francés antes de la Segunda Guerra Mundial. En 1920 la mayoría de la SFIO formó el PCF; la minoría reformista retuvo el nombre. León Blum (1872-1950): jefe de la SFIO en los años treinta y primer ministro en el gobierno del Frente Popular en 1936.



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