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Partido Mundial de la Revolución Social[1]

 

 

14 de julio de 1935

 

 

 

Al Secretariado Internacional

 

Queridos camaradas:

 

1. Debemos darle un nombre a nuestra Internacio­nal. "Cuarta" es solo un número, no un nombre. No la podemos llamar Socialista ni Comunista, porque los dos nombres ya están tomados y muy desprestigiados. Por cierto que, en el futuro, le devolveremos a la palabra "comunismo", la bandera de Marx y Lenin, todo su honor. Por el momento no podemos utilizarla. "Socialista revolucionaria" tampoco significa gran cosa porque es el rótulo tras el cual suelen ocultarse los cen­tristas. Me parece que el único nombre apropiado para nuestra Internacional es Partido Mundial de la Revolución Social. Este nombre tiene el gran mérito de carac­terizar, claramente y sin ambigüedades, la tarea histó­rica de nuestra época, justificando así la existencia de la nueva internacional. La Segunda Internacional gime sobre las ruinas del capitalismo. La Tercera es un instrumento para mantener el régimen de la burocracia soviética. La Cuarta es el Partido Mundial de la Revolución Socialista.

Con el paso del tiempo, nuestras secciones podrán adoptar este nombre, al menos como rótulo. Por ejemplo: "Partido Obrero de EE.UU. (sección norteamericana del Partido Mundial de la Revolución Social)".

Sería completamente erróneo replicar que la revo­lución social no es la tarea única y exclusiva del movi­miento obrero, ya que todas las luchas de este período deben ser adaptadas a las necesidades de la revolución social y el nombre del partido debe indicar cuál es su tarea principal. Sería aun más erróneo decir que el nombre podría asustar a las "masas". Sería un argu­mento clásico de los centristas. La revolución no es una perspectiva histórica sino la tarea del momento. Nues­tra orientación consiste precisamente en llamar a esta tarea histórica por su nombre. El nombre debe corres­ponder al pensamiento y a la imaginación de las masas y, a la vez, diferenciarnos claramente de las demás organizaciones.

El problema del nombre reviste gran importancia. Por lo tanto, hay que elegirlo con todo cuidado y con la mayor unanimidad posible. Es absolutamente nece­sario que todas las secciones coloquen este problema en el orden del día de sus reuniones y lo discutan. Al mismo tiempo, se debe informar a todas las Secciones acerca de las demás propuestas, de manera que poda­mos establecer el nombre de la nueva internacional por referéndum; digamos que para mediados de septiembre. Creo que se podrían realizar reuniones públicas pa­ra discutir este tema. Nuestros propagandistas podrían exponer con seriedad los motivos del nombre, y luego el mitin votaría. De esta manera, sectores más amplios se considerarían cofundadores de la nueva interna­cional.

2. Puede suponerse que Moscú está preparando una nueva amalgama para fortalecer la anterior y lograr nuevas víctimas. Es absolutamente necesario que nuestra prensa trate el problema. También sería bueno redactar un memorándum explicativo para la prensa obrera mundial. El último número de Rundschau contiene bastante información al respecto. El camarada Parabellum podría utilizar la prensa rusa para ese memorándum, que entonces podría ser publicado en nombre del SI.[2]

3. Respecto al asunto del Consejo General: los con­sejales de cada ciudad forman un comité de acción que, naturalmente, no tiene poder de decisión pero que podría ser de gran ayuda en este sentido. El eje cen­tral serían los concejales parisinos, quienes podrían desempeñar un papel importante mediante una cola­boración regular con el secretariado de Amsterdam.[3]



[1] Partido Mundial de la Revolución Social. Con autorización de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Sin firma. Traducido del alemán [al inglés] para esta obra por Maria Roth. Finalmente, la cuarta Internacional adoptó el nombre de "Partido Mundial de la Revolución Socialista".

[2] Rundschau: periódico stalinista alemán publicado en el exilio en Basilea. Sucedió a Inprekorr (Correspondencia de Prensa Internacional) corno órgano alemán de la Comintern cuando el ascenso de Hitler al poder obligó su suspensión. Parabellum era el seudónimo de Arkady Maslow (1891-1941): destacado dirigente del PC alemán en los años veinte. Los stalinistas lo expulsaron en 1927 por ser partidario de Zino­viev. Fue fundador de la Leninbund alemana en 1934 ingresó a la LCI junto con Fischer; renunció en 1937.

[3] Consejo General: propuesta para crear un nuevo organismo pare la LCI, equivalente e un comité ejecutivo internacional, al cual el SI es­taría subordinado políticamente. La conferencie internacional de julio de 1936 eligió un organismo con ese nombre, pero jamás pudo reunirse debido a la represión y a las deserciones. El Comité de Contacto Provi­sorio mencionado al final de la Carta Abierta fue conocido luego como secretariado de Amsterdam. En 1935-36, tenía a su cargo la publicación del boletín de la LCI.



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