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Discusiones con Trotsky[1]

[II] Organización de defensa y actitud hacia los intelectuales

 

 

24 de marzo de 1938

 

 

 

Trotsky: Estoy de acuerdo con el camarada Cannon en que debemos empezar inmediatamente con las fuerzas que están a nuestra disposición de las cuales estamos seguros sin confiar en elementos dudosos; así, los grupos periféricos y los liberales se verán obligados a optar y hasta nuestro excelente amigo Solow verá que sigue siendo un célibe político.[2] Si tenemos éxito -y tendremos alguno- ganaremos pronto a los elementos vacilantes. Es absolutamente cierto que si hacemos una amalgama con elementos como Freda Kirchwey, los stalinistas ejercerán más presión aun que en el Comité de Defensa; estos elementos nos traicionarán en el momento más crítico, cuando nuestros camaradas necesiten defensa, digamos en tiempo de guerra. Esa es la razón por la cual el comité debe ser un cuerpo que educa y selecciona sus elementos y los pone a prueba. No puede parecerse a esos liberales que son pacifistas en tiempos de paz y militaristas en tiempos de guerra.

Cuando discutimos aquí el problema durante las audiencias, insistí en que era indispensable rodear al comité con grupos de obreros. (Claro que debemos reconocer que el Comité de Defensa realizó su tarea con éxito, a pesar de los elementos que desertaron en el momento crítico.) Es mejor tener doscientos de estos obreros que mil intelectuales y si tales obreros están en contacto, a través de sus delegados, con una (Suzanne) La Follette o un Solow, estos últimos no pueden actuar tan caprichosamente; los obreros los disciplinan. Nuestros propios camaradas deberían unir la organización y los simpatizantes con los sindicatos. Todo liberal es un poco tímido cuando conoce a un obrero. En cuanto a maniobras con los lovestonistas, podemos abandonarlos a su propio destino. Y podemos decir a Solow: "Usted no está satisfecho con nosotros, forme su propio comité y haremos un frente único con usted, si es capaz de crear un comité sin nosotros."

Shachtman: La esencia del asunto radica en que la carta que nos enviaron es muy interesante -fue firmada por doce más o menos- y tenía algo muy significativo. Se refirieron al NPLD[3] que se unifícó con la defensa obrera socialista cuando nos unimos al PS y declararon: ustedes se retiraron del NPLD y como resultado la organización se derrumbó.

Cannon: Oh sí, Solow amenazó escribir y denunciarnos en el Modern Monthly.

Trotsky: ¿El Modern Monthly? Pero creo que ustedes pueden ganar incluso a Solow al seguir una política firme.

Shachtman: En cuanto a la actitud hacia los intelectuales en su conjunto vimos su respuesta a Rahv.[4] Estamos discutiendo la actitud y la relación del partido hacia los intelectuales de izquierda. La gran dificultad reside en el hecho de que no son muy homogéneos. No son un partido: usted tiene un tipo como Sidney Hook,[5] que de diez veces nueve está de acuerdo con el partido. Sus diferencias están en el campo filosófico; en el comité, Hook nos defendió. Es interesante que hasta en ciertos detalles en los cuales no estaba de acuerdo con nosotros, nos defendió. Luego están los intelectuales que rompieron con el PC y que se quemaron los dedos un poco en esa experiencia. Están los intelectuales aislados que se unieron al partido como Novack[6] y Morrow, pero son muy raros. Los otros intelectuales están representados por Solow. Luego están los intelectuales como [ James T.] Farrell, quienes a veces están con nosotros y a veces no, pero firmaron el llamado a la organización de defensa.

¿Hasta qué punto deberíamos esforzarnos a hacerles hablar sobre nuestra plataforma? ¿Hasta dónde deberíamos hacer que colaboren con nosotros en la revista? y si colaboran ¿cuáles son los límites de las diferencias que pueden presentarse? ¿Hasta qué punto deberíamos colaborar en sus revistas como Partisan Review?

Es casi seguro que en la desintegración inevitable del movimiento stalinista los mejores elementos del PC tenderán a unirse a nosotros. ¿Qué actitud deberíamos tener con el fin de atraerlos a nuestro lado? Hay otra pregunta sobre New International que Cannon mencionó el otro día y con la que yo estoy de acuerdo: ¿Es factible, correcto, preferible aumentar la revista de 32 a 48 páginas y usar las adicionales para una sección literaria -no poesía sino crítica literaria, de libros, críticas a otras revistas- y que esta sección la editen elementos como Farrell, Rahy, [ James] Rorty? Tipos como ellos se unen así al partido y eso les da más campo para expresar ideas diferentes que la sección más política del periódico. ¿Implicaría esto una tendencia a remplazar revistas tales como Partisan Review o a funcionar a su lado, ya que se mueve hacia nosotros? Ellas no representan los mismos elementos de Solow quien se aleja de nosotros; representan los elementos que han estado con el PC y que se nos acercan.

Trotsky: Creo que lo mejor sería dividir el trabajo entre New International y Partisan Review. Permitir que la primera se invada de diletantes marxistas, incluso apenas sobre la cuestión literaria, no está libre de cierto peligro, puesto que el partido cargará con la responsabilidad de sus camarillas, pequeñas disputas, fricciones, etcétera. Sería un poco peligroso y comprometedor introducir esto en New International. Por otro lado sería muy bueno aumentarla en ocho o doce páginas por lo menos de algún modo, no con propósitos literarios sino para seguir los sucesos ideológicos del movimiento obrero. Hay muchas revistas alemanas, marxistas y semimarxistas; sería bueno mencionarlas y criticarlas. Eso es más importante para nosotros que la crítica literaria.

New International debe contener todo lo que pueda interesar al movimiento obrero. Pero dar a la literatura una sección de unas doce páginas sería demasiado peligroso, especialmente porque dedicamos demasiado pocas a las ciencias naturales, al movimiento sindicalista y a la teoría marxista. Sería mejor también establecer una colaboración con Partisan Review, criticarlos de una manera amistosa y no responsabilizarnos por ellos. Muchos intelectuales se unirán más bien a Partisan Review que a New International y la consideraremos como una reserva de la cual podemos atraer algunos de vez en cuando al partido.

Si el movimiento hacia nosotros es rápido, especialmente de los stalinistas, debemos mantener un periódico de prueba de seis a doce meses; para los obreros, ninguna prueba, pero para los intelectuales de seis a doce meses. Luego darles tareas específicas. Por ejemplo ganamos quince sindicalistas, ponemos algunos intelectuales a trabajar con ellos para conseguirles materiales, estadísticas, etcétera. Pero los intelectuales tienen solamente voz de consulta en las reuniones. Ellos son los que deben ser educados por nuestros miembros obreros. Si los obreros sindicalizados dicen que el intelectual es útil, no tiene pretensiones, entonces podemos aceptarlo en el partido. Si vamos a tener un partido obrero tenemos que hacer que los intelectuales sientan que es un gran honor ser aceptados por nuestro partido y que solamente lo serán si los trabajadores los aprueban. Entonces entenderán que no es un partido intelectual pequeñoburgués, sino un movimiento obrero que de vez en cuando puede usarlos para su propósito. De lo contrario los intelectuales nos pueden invadir y si las discusiones comienzan con intelectuales procedentes del stalinismo, entonces los obreros evitarán nuestro partido. Debemos establecer reglas estrictas sobre intelectuales procedentes de otros partidos. Podemos tener una política muy liberal y elástica hacia los simpatizantes; podemos tener nuestro representante en su cuerpo editorial; podemos aceptar los mejores de ellos para trabajar en nuestros periódicos, para Appeal, si apareciera dos o tres veces a la semana; pero dejémosles que continúen independientes; tengan una actitud muy severa hacia los intelectuales que ingresen a nuestro partido. Si se trata de un joven intelectual que ha estado en nuestro movimiento, eso es otra cosa; pero un intelectual que ha sido educado en el partido stalinista es para nosotros un elemento peligroso.

Al mismo tiempo debemos atacar sin misericordia a tipos como Max Eastman, Eugene Lyons.[7] Debemos demostrarles que tomamos muy seriamente cosas como la teoría marxista y no debemos permitir la impresión de que Max Eastman puede ser nuestro amigo y al mismo tiempo, incidentalmente, un enemigo del socialismo.

Entonces es importante que nuestra organización juvenil tenga núcleos en universidades para los jóvenes intelectuales. Podemos esperar ahora que Norteamérica produzca los mejores marxistas. La crisis hará pensar a la juventud norteamericana y ésta producirá los mejores elementos, Tales núcleos no son miembros del partido, pero podemos examinarlos, seleccionarlos y ganar la nueva generación de marxistas para nuestro movimiento. La mayoría de la vieja generación está corrompida por los stalinistas y gente que toleró el stalinismo hasta hoy no es muy crítica. La antigua generación está desmoralizada y debemos comenzar con la nueva.

Dunne: ¿Y un hombre como Liston Oak?[8]

Trotsky. ¿Dónde está ahora?

Cannon: Trata de ser un revolucionario independiente; habla y escribe en todas partes.

Trotsky: Posiblemente es mejor cerrarle nuestros periódicos.

 Shachtman: El problema es que él viene, me da un articulo, me pide que se publique en Socialist Appeal, luego tomo Vanguard y veo un artículo para ellos.[9]

Trotsky: Sí, deberíamos cortar con él. Hicimos lo mismo con Ciliga.[10] Ustedes saben que colaboró en nuestro Biulleten ruso. Luego se pasó a los mercheviques e inmediatamente lo suspendimos.

Karsner: Me parece que necesitamos algo para estos tipos; una organización periférica.

Trotsky: Sí, pueden trabajar en una organización como el NPLD. Incluso podemos explicarle al rechazar sus artículos que el periodista de un periódico obrero debe ser un maestro. ¿Cómo puede serlo si no tiene un programa? Si desea ayudar en movimientos como el NPLD, está bien, pero no puede trabajar en el periódico, no puede fingir ser un maestro antes de conocer su propio camino. Aunque perdamos uno o dos de ellos con esta medida, enseñaremos a muchos otros a ser más serios.

Cannon. Desde el punto de vista organizativo, estamos en una posición mucho mejor para seguir una política más firme ahora. Cuando éramos un grupo tan pequeño y el PC no se había desintegrado todavía y el PS parecía moverse hacia la izquierda, no teníamos una posición tan ventajosa. Ahora el PS está muerto y los lovestonistas no pueden expandirse; todos los grupos sectarios que trataron de luchar contra nosotros están destruidos. En todo el campo antistalinista nosotros somos ahora los dirigentes claramente establecidos. La gente que se preguntaba si el Workers Party o el PS sobrevivirían, si los fíeldistas, oehleristas o nosotros prevaleceríamos, saben que eso ya está establecido.[11] Además tenemos un movimiento de la juventud prometedor y muy significativo. Los lovestonistas y el PS no tienen movimientos juveniles.

Trotsky: Tenemos nuevos miembros de la juventud comunista y eso es de gran importancia histórica.

Cannon: Hay una gran autoconfianza en nuestra juventud; los stalinistas están mucho más a la defensiva ahora que antes.

Trotsky: No conozco la estructura de nuestra organización juvenil; es necesario tener una sección para los intelectuales y los estudiantes y otra para los obreros.

Shachtman: Nuestra juventud se compone de estudiantes en su mayoría; hay ahora una intensa discusión sobre los medios de llegar a la juventud obrera. Solamente existe un punto en el cual no estoy de acuerdo con Jim. Es verdad que los lovestonistas son esencialmente un movimiento neoyorkino. Sin embargo hay un incremento evidente, aunque no grande en su movimiento: en Filadelfia tienen quince miembros de la Liga Comunista Juvenil. Como resultado de su colaboración con Homer Martin, tienen una pequeña organización en Detroit.[12]

Están pasando por un interesante cambio político. Hablan ahora de la muerte de la Tercera Internacional y se orientan con todo el movimiento de Brandler hacia el Buró de Londres

No dudo de que en Nueva York los lovestonistas tienen algunos puestos importantes en los sindicatos, desgraciadamente, más serios que los nuestros. Es verdad que están limitados a la industria de la confección pero tienen una influencia substancial allí; nosotros virtualmente no tenemos ninguna. Si los lovestonistas anuncian una reunión, su gente la impulsa en la sección de la confección y consiguen unos cuantos cientos.

Nuestros camaradas nos informan de una actitud más amistosa de parte de la base de los camaradas lovestonistas hacia nosotros. Uno de ellos dijo: "No apoyamos ahora a la Comintern. Estamos contra los Juicios de Moscú; ¿por qué no formamos una organización unida?" Ustedes comprenden por supuesto que no propongo una organización unida; el comentario es simplemente sintomático del sentimiento en sus filas. Todavía somos más fuertes, muchísimo más, que ellos en nuestro movimiento juvenil, en nuestros miembros y en nuestras reuniones. El problema es tratar de ganar algunos de sus miembros para nuestra organización. El hecho de que Wolfe vino a nuestra reunión es muy significativo.

[Aquí hubo más discusión sobre el trabajo en las filas stalinistas pero el problema se abandonó en relación con la cuestión rusa que se discutiría al día siguiente.]



[1] Discusiones con Trotsky: II- Qrganización de defensa y actitud hacia los intelectuales. Por Permiso de la biblioteca de la Universidad de Harvard- Es un estenograma de la quinta de las seis discusiones entre la delegación del SWP y Trotsky. Comenzó sobre los problema relacionados con la organización de un grupo de defensa en los Estados Unidos para movilizar apoyo para el SWP y el MFI contra fraudes y ataques capitalistas y stalinistas. El Comité Norteamericano para la Defensa de León Trotsky, el cual estuvo activo desde 1936 y ayudó a crear la Comisión Dewey de Investigación en 1937, se disolvió oficialmente a comienzos de marzo de 1938. Algunos de los intelectuales activos en él expresaron desacuerdos con las propuestas del SWP sobre su reemplazo.

[2] Herbert Solow (1903-1964): periodista laboral en los años treinta y trotskista por un corto período, apoyó la Comisión Dewey de investigación en los Juicios de Moscú. Más tarde fue director de la revista Fortune.

[3] Non-Partisan Labor Defense (NPLD, Defensa Laboral no Partidaria): una organización de defensa, dirigida por los trotskistas y su aliados, que defendió víctimas de la injusticia capitalista y racista a la cual la Defensa Obrera Internacional, más grande, dirigida por los stalinistas, rehusó ayudar por sus puntos de vista políticos. Se unió a la liga Obrera de Defensa dirigida por los socialistas en 1936, cuando los trotskistas se unieron al PS.

[4] Philip Rahv (1908-1973): se contaba entre los intelectuales norteamericanos que se escandalizaron con los Juicios de Moscú y fueron atraídos al trotskismo por un corto periodo, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Como prolífico escritor y crítico, editó Partisan Review , la cual, bajo sus auspicios, se esforzó por librarse del control stalinista y llegó a ser un diario literario independiente de izquierda.

[5] Sidney Hook (1902-  ): antiguo izquierdista, se volvió defensor de la guerra fría y de la cacería de brujas en los años 50

[6] George Novack (1905- ): trotskista en 1933, jugó un importante papel en muchos casos importantísimos de derechos y libertades civiles. Entre aquellos por quienes luchó estaban los acusados de Scottsboro, Tom Mooney, Trotsky, los acusados de Mineápolis, Carl Skoglund, James Kutcher, Robert F. Williams, los acusados de Bloomington, los Ocho de Fort Jackson y el SWP y la Alianza de Jóvenes Socialistas en sus pleitos contra el PBI y el gobierno. Este hombre de letras marxista ha escrito muchos libros sobre historia, filosofía y temas políticos, incluyendo Democracy and Revolution (1971) y Pragmatism versus Marxism: An Appraisal of John Dewey’s Philosophy (1975).

[7] Eugene Lyons (1898- ): corresponsal de la United Press en Moscú y autor de Assignment in Utopia (1937). Anteriormente fue simpatizante comunista, en 1938 trabajó con el Partido Laborista Norteamericano. Poco después de rechazar el stalinismo rompió con el marxismo.

[8] Liston Oak: periodista que rompió con el stalinismo acerca de la Guerra Civil española; escribió brevemente para la prensa trotskista antes de pasarse a la socialdemocracia.

[9] Vanguard: periódico mensual anarquista publicado en Nueva York desde 1932 hasta 1939.

[10] Anton Ciliga: dirigente del Partido Comunista yugoslavo detenido por Stalin pero a quien se le permitió abandonar la Unión Soviética a mediados de los años treinta. Reveló mucho sobre las condiciones de las prisiones soviéticas antes de romper con el marxismo.

[11] El Partido de los Trabajadores de Estados Unidos: nombre del movimiento trotskista norteamericano en 1936, cuando entró al Partido Socialista para conformar la creciente ala izquierda.

[12] Homer Martin (1902-1968): antiguo Predicador, nombrado vicepresidente del Sindicato Obrero de Automóviles en 1935 y presidente en 1936. Trató de llevar a éste de nuevo a la AFL y cuando los miembros le impidieron hacerlo dirigió una pequeña división en 1939 que eventualmente degeneró en un fraude sistemático abiertamente controlado por bandidos.



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