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Cruzar el Rubicón[1]

 

 

16 de julio de 1934

 

 

 

Querido amigo:

 

Continuando nuestra última conversación, me gustaría clarificar varios puntos por escrito y añadir algunos argumentos.

Algunos dicen: primero, éramos una fracción de la Tercera Internacional; luego, fuimos una organización independiente (la Cuarta Internacional); después, tuvimos conexiones con los centristas (de la Segunda y de la Internacional Dos y Media); y ahora, se nos apremia a reunificarnos con la Segunda Internacional. Presentando las cosas de esta manera, el cuadro resulta indudablemente grotesco. Pero, con el mismo método (o prescindiendo de todo método), podríamos decir; Lenin pertenecía a la Segunda Internacional; rompió con ella en Zimmerwald y en Kienthal; luego, se alió con elementos de la Internacional Dos y Media y hasta de la Segunda. En vísperas de la revolución de febrero, llamaba a romper con ellos, al mismo tiempo que se preocupaba por el lento ritmo de desarrollo de la Tercera Internacional. Después de la Revolución de Octubre, planteó a los comunistas británicos que entrasen al Partido Laborista, etcétera... Todas estas "contradicciones" son sólo diferentes formar de aplicar la misma idea en circunstancias distintas.

Creo que la coherencia y continuidad de nuestro programa son incuestionables. Los hechos nos han ido reivindicando una y otra vez, y siguen haciéndolo. No es culpa nuestra si este programa nos obliga a maniobrar de manera enérgica, en un medio en constante cambio y entre dificultades nunca vistas. No hemos elegido las condiciones en las que debemos actuar, así como nadie elige quiénes son sus padres.

Tanto los debates como las resoluciones del reciente Comité Nacional del socialismo muestran cuán intensa es la presión de las masas por la unidad. Este curso o nos incluirá o nos enterrará en el olvido. Esa inclusión puede hacerse de dos modos: atados de pies y manos como cautivos o como un grupo que sabe conducir conscientemente y con destreza sus asuntos en el torbellino de los acontecimientos. ¡ Pobres de nosotros si nos demoramos demasiado! Nos daría una tremenda ventaja poder declarar nuestra adhesión hoy mismo, al día siguiente de la reunión del Comité Nacional. Ya sé que no es posible; pero, ¡seis semanas! ¡Estas seis semanas valen más que seis años en otro período! La situación es absolutamente clara y urgente, y es necesario tomar una decisión inmediata.

¡Para conquistar cualquier imperio es necesario cruzar el Rubicón!



[1] Cruzar el Rubicón. Autorizado por la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Sin firma. Traducido del francés [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Robert Cantrick. Este artículo es una carta enviada a Raymond Molinier, defensor del "entrismo".



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